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 [RP] Casa Luna de Plata

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Nabi
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Vie Dic 25, 2015 2:14 am

Se quedó inmovil, jadeando por el esfuerzo. Ya podía relajar su cuerpo agotado. El cansancio la vencía, pero quería ver a su hija antes de ello. Extendió los brazos hacia Donata, pidiendo tenerla ya en brazos, cosa que no tardó en suceder.

La cogió en brazos y la meció, observando cada detalle de ella. En ese momento su instinto maternal se potenció aún más y pensó que si alguien intentaba siquiera hacerle daño, lo mataría.
- Eres la niña más bonita, Tabatha.
Había conseguido tranquilizar a la niña y se la mostraba a la condesa.
- ¿Verdad que sí, Lluvia?

No se dio cuenta que Donata había abierto la puerta y hablaba con los que estaban al otro lado. Casi al momento vio por el rabillo del ojo una figura que se quedaba de pie a su lado y miró con una gran sonrisa hacia ella.
- Mira, Koal. Saluda a nuestra pequeña Tabatha.
Se la dio y se quedo mirando a ambos. El agotamiento hizo mella en la joven y enseguida se quedó dormida con una sonrisa en sus labios.

Piadosa escribió:
La anciana ama de llaves no hacía más que ir de un lado al otro con las sábanas en la mano, finalmente vio el momento de entregárselas a Donata y respiró aliviada. Acto seguido preguntó dónde estaba la cocina, quería preparar la infusión de tomillo que vaya el Altísimo a saber, cómo iba a lograr que la Señora de Caracena aceptase beber.

Lluvia por su parte, apretaba con amor la mano de Nabi para infundirle toda la fuerza y el ánimo que le hacían falta; la veía sufrir y deseaba íntimamente poder hacer algo para aminorar aquel dolor que ella conocía muy bien. Solo podía rezar y pedir a Dios que protegiese a madre e hija en todo momento.

Por fin su ahijada asomó la cabecita y enseguida su cuerpecito salía del de su agotada progenitora ¡Tabatha llegaba al mundo!

Las lágrimas se deslizaron sin parar por las mejillas de la diaconisa, su emoción al ver que la pequeña lloraba con fuerza, síntoma inequívoco de salud, era tan inmensa que de repente sintió que su corazón estaballa de felicidad.

- Eres la niña más bonita, Tabatha. ¿Verdad que sí, Lluvia?

- ¡Es la más hermosa del Reino entero, Nabi! -Respondió embelesada y acercándose a la recién nacida, le dio un suave y cariñoso beso en la frente.
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LordKoal
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Vie Dic 25, 2015 2:17 am

El año agonizaba, y eso se notaba en la villa soriana y en el frío cada vez más intenso. El invierno estaba a punto de comenzar y pocas eran las ganas de estar en el exterior salvo cuando era de obligado cumplimiento. Pero cuando no era necesidad, la mayor parte del tiempo tanto el joven como su chica permanecían en su hogar, más aún si cabe dado su estado. Transcurría todo en aparente calma hasta que una fría noche todo cambió.
- ¡KOAL! ¡KOAAAL!
El joven, que estaba ya acurrucado en la cama se levantó sobresaltado y acudió al lugar de donde procedía la voz de su amada.
- Ya... ya viene.
El joven, quieto y perplejo mientras la observaba, no pudo sino pensar en quién iba a venir y más a esas horas, hasta que cayó en la cuenta de lo que sucedía.
- ¡No te quedes ahí parado y ven a ayudarme a llegar a la cama!
Por fin llegó a reaccionar y se puso junto a ella tomando su brazo por encima de él, ayudándola a ir hasta la cama.

Una vez allí le agarró de la mano, sin saber qué hacer realmente.
- Dime, ¿qué necesitas que haga?, ¿qué debo hacer?. Que es la primera vez que estoy de parto - le dijo para intentar calmarla.
- Busca a Donata y a Lluvi...aaaa. Y antes de ir..te, pon agua a calentar.
Torció el gesto en desaprobación por tener que dejarla sola en ese estado.
- Ve, por... favor. Necesi..to su ayuda.
Pensó en lo que se le venía encima y que obviamente necesitaría ayuda.
- Estaré aquí en nada - le dijo al tiempo que le besaba la frente.

Bajó rápidamente las escaleras y arrimó a la hoguera ya encendida el caldero de agua cercano. Tomó su capa, y a pesar de no haberse puesto muchas más ropa encima, salió a las calles sorianas, completamente cubiertas de nieve.
En su camino hacia la casa de la sirvienta alguien le abordó. Ese alguien era Muni, quién tras conocer lo que sucedía decidió ir él a avisar a Lluvia para de ese modo estar todos lo más rápido posible con Nabi. Sin perder más el tiempo llego a casa de Donata, la cual, con tan sólo verle a esas horas supo lo que sucedía y salieron inmediatamente de regreso junto a la parturienta.

Cuando llegaron, Nabi ya se había recostado en la cama y aunque lo intentaba, le era difícil no mostrar signos de que lo pasaba mal.
- ¡Ya estamos aquí! - la besó en la mejilla. - Muni me vio por el camino, le expliqué rápidamente y se fue a buscar a Lluvia. - Se puso a su lado agarrándole fuerte la mano mientras Donata se iba ocupando de todo.

No tardaron mucho en llegar Muni y Lluvia además de Piadosa. Una vez todas allí y tras ver la situación decidieron echar a los hombres fuera de la habitación, cosa que no gustó nada a ambos, especialmente al joven y futuro padre de la criatura.
- Pe..Pero no lo entiendo, ¿Por qué no puedo estar a su lado? - casi no le da tiempo a acabar la frase cuando le cerraron la puerta de golpe.

Bajaron al salón, junto a la chimenea, no les quedaba otra. La espera fue larga, demasiado. En varios ocasiones pensó en entrar en la habitación a la fuerza, para conocer el estado de su amada y como trasncurría todo, pero sabía que eso no sería de ninguna ayuda. Finalmente, y al cabo de un tiempo, oyó un llanto de bebé.
- Creo que ya eres padre, joven - le dijo Muni. - Mi enhorabuena.

Le agradeció las palabras y tras unos instantes subieron las escaleras para esperar en la puerta de la habitación hasta el momento en el que decidieran dejarles entrar. Se hicieron de rogar, pero finalmente Donata abrió y tras intercambiar unas palabras con ella en las que también le daba la enhorabuena se acercó a su amada, quién yacía en la cama exhausta por el parto junto a un bebé.
- Mira, Koal. Saluda a nuestra pequeña Tabatha. - le dijo al tiempo que le ofrecía a aquella delicada criaturita.
- ¿Ta..Tabatha? ¿Mi..mi hija? - Se le entrecortaban las palabras por la emoción. La tomó con cuidado entre sus brazos al tiempo que la miraba embelesado. A diferencia de lo que cabría pensar, sabía bien como tomar a un bebé en brazos. Lo había hecho muchas veces siendo joven cuando los monjes le dejaban al cargo de los bebés huérfanos.

Su pequeña Tabatha estaba dormidita, probablemente igual de cansada que la madre tras el parto, quién también había sucumbido al sueño. Miró a una y otra, ambas dormidas al tiempo que pensaba - ¡Mi familia! - El joven no se daba cuenta, pero se le caía una lágrima de felicidad.

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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Vie Dic 25, 2015 2:20 am

--Donata escribió:
La sirvienta se encargó de que dejaran a la señora descansar. Terminó de eliminar los restos del embarazo y de asearla, teniendo mucho cuidado de no despertarla. Recogió todo y salió, dejándola tranquila.

Metió todo en un cesto y se limpió la sangre que aún le quedaba por manos y brazos. Se fijó que el resto se habían marchado ya, así que decidió hacer la comida para Nabi y el vizconde.

Después, cargó el cesto y se marchó, dejando a los dueños de la casa disfrutar de la compañía del nuevo miembro de la familia.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Vie Dic 25, 2015 2:20 am

Tras un sueño reparador, la joven despertó en su cama. Al principio se asustó porque no sentía las patadas en su barriga, pero enseguida recordó lo pasado antes de dormirse. Quiso levantarse para ir a la cuna al oír ruiditos procedentes de ella, pero en ese momento entraba su amado y rápidamente fue hacia ella para que no se moviera.
- Sólo iba a coger a Tabatha. Pero si me haces el favor...

El vizconde fue a la cuna y sacó a la bebé, dándoselo a la madre y notó cómo se había sentado a su lado. Nabi acarició su mejilla mientras la acunaba con el otro brazo. Suponía que tenía hambre por lo inquieta que la notaba, pero antes de atender esa necesidad quiso probar algo. Tomó un mechón de su pelo y lo puso en la mano de la pequeña. LordKoal la miró extrañado, así que le explicó:
- Quiero comprobar si la niña tiene magia o no. Esto es algo que yo también hice al poco de nacer y no hay riesgos.
Esperó un poco.
- Vamos, pequeña. Sé que puedes hacerlo.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Sáb Abr 02, 2016 10:47 pm

Tabatha escribió:
Todo fue confuso por un rato, se sentía muy incomoda en el lugar el cual de repente dejo de tener la cantidad de agua que tenia, quería salir de allí, sentía que algo tiraba de ella y luego luz, mucha luz y sentimientos extraños, desde los ruidos, el viento y las manos que la sostenían, lloro por miedo hasta que su madre la acuno, sabia que era ella. Al sentirse segura se rindió al cansancio y durmió por mucho rato.

Al despertar su madre la había tomado en brazos y su padre estaba cerca, sentía el amor que la rodeaba y se sintió feliz, sintió algo nuevo en su mano, tenia una nueva textura, quería descubrir que era y al toquetearlo cambio de color, se puso azul y luego rosa, eso le divirtió mucho y el mechón volvió a cambiar de color.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Sáb Abr 02, 2016 10:53 pm

Nabi sonrió al ver como su mechón cambiaba.
- Tenemos una brujita en la familia. Deberemos tener cuidado de que nadie sepa lo que somos.
Alejó el mechón de su hija e hizo que volviera a su color original.
- Bueno, pequeña, hora de comer.
A pesar del hambre que tenía, se encargó primero de satisfacer las necesidades de su hija.

Durante esos días iban acostumbrándose a los horarios de la nueva integrante de su pequeña familia, a la que por suerte no le daba por llorar mucho. La de Caracena agradeció internamente que su amado la ayudase a cuidar de Tabatha, ya que al ser madre primeriza todo era muy nuevo para ella.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Sáb Abr 02, 2016 11:01 pm

Bedissa escribió:
Poco había podido asimilar de lo que le había dicho Nabi, de que tendría alguien con quien jugar pero que estaba en su panza. Le parecía increíble y raro, sentía muchísima curiosidad por saber como se metió un bebe allí pero aun no sentía mucha confianza como para preguntar eso. Los días pasaban y empezó a caer nieve, le gustaba pero era demasiada para su gusto ya que no podía salir a explorar o desenterrar tesoros, tampoco podía trepar arboles y los animales no se veían mucho.

Tenia las manitas sosteniendo su barbilla mientras miraba por la ventana cuando empezó todo. Miraba a la gente entrar y salir deprisa todos ocupados, escuchaba a su madrina gritar y le dio miedo, no entendía nada y no quería perderla como a su mama.

Miro a los hombres sentarse esperando y se quedo en silencio hasta que escucho el llanto de un bebe, eso fue lo que le dijo su madrina, que tendría a alguien con quien jugar. No la dejaban pasar a mirar, aunque tampoco es que quisiera mucho hacerlo asi que fue a su cuarto a mirar que juguetes podría prestarle para jugar, estaba haciendo una pila de posibles juguetes hasta que cayo en cuenta que nadie le dijo si su nuevo amiguito seria niño o niña. Si era niño no le gustarán nada las muñecas.

Abrió despacio la puerta de la habitación y fue de puntillas hacia la de su madrina,estaba un poco abierta así que entro y se acerco un poco, aunque se quedo a una distancia prudente hasta que le dijeran que podía acercarse mas.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Sáb Abr 02, 2016 11:03 pm

La joven se había quedado absorta mirando a su hija, hasta que oyó un crujido de la madera que hizo que levantara la cabeza. Enfrente de ella se encontraba su ahijada y le hizo una señal para que se sentara a su lado.
- Mira, Bedissa. Ella es Tabatha. Aún es muy pequeña, pero dale un poco de tiempo y podréis jugar juntas.
Le acercó a la bebé para que pudiera verla y besó en el pelo a Bedissa.
- Espero que le enseñes muchas cosas, ¿eh? Tienes que ayudarme a cuidarla.
Le guiñó un ojo ante su sonrisa. Tabatha se estaba volviendo a dormir, así que se la entregó al padre, quien no tardó en hacer que durmiera enseguida. A pesar de la bruja, el vizconde decidió dejarla descansar más, dejó a la niña en la cuna, la besó y se llevó a su ahijada. Sólo pudo suspirar resignada y se volvió a acostar, a pesar de que no tenía sueño. Tomó el libro de su mesita y continuó leyendo.

Días después, y ya más recuperada, pudo bajar y celebrar las fiestas con su familia. Después de tanto tiempo, se divirtió como nunca. A petición de la de Caracena, había llegado un sastre para que hiciera nuevos vestidos para las dos pequeñas de la casa y, además, ese mismo día le trajeron un pedido que había mantenido en secreto a todos. Lo ocultó en el desván hasta que pasara lo que quedaba de año.

Y llegó 1464. Un nuevo año que Nabi comenzaba con ganas. Se había retrasado más a propósito, argumentando que daría de comer a Tabatha antes de bajar a desayunar. En cuanto se aseguró de que todos estaban abajo, fue sigilosa al desván y cargó con el pedido hasta el cuarto de Bedissa. Después se cambió y bajó a reunirse con ella y LordKoal. En cuanto terminó su desayuno llamó a su ahijada.
- Bedissa, ven conmigo.
Tomó su mano y subieron ambas al cuarto de la niña.
- Espero que estés a gusto aquí. Te he traído a tu cuarto porque tengo algo para ti. Sé que seguro que echarás de menos a tu mamá, y para que la recuerdes mandé hacer esto.
Quitó la sábana que cubría el regalo y se pudo ver que se trataba de un cuadro.
- Ella era una mujer extraordinaria, además de ser tu mamá, así que esto te ayudará a recordarla cuando vayas creciendo. Te lo digo por experiencia: yo casi olvidé el rostro de la mía los años siguientes en los que estuve alejada de ella. Yo no quiero sustituirla, en absoluto, pero quiero que sepas que te voy a querer como si fueras mi hija- la abrazó-. Feliz Navidad, preciosa.

Cuando se separó de ella, miró el cuadro.
- Creo que quedó muy bien. ¿Qué te parece si le decimos a Koal que lo cuelgue en la parte de tu habitación que quieras?

Bedissa escribió:
Lagrimas caían de los ojos de la pequeña, parecía magia, aunque todo con su madrina era así, mágico. Hasta las plantas lo sabían y florecían radiantes cada día. Deslizó sus dedos por la pintura queriendo tocarla, era su mama que estaba allí, de forma inmortal para que nunca pudiese olvidarla, era verdaderamente hermosa.

Abrazo a Nabi por dos razones, por agradecimiento y porque de verdad necesitaba un abrazo, aun le era difícil entender porque jamás volvería a ver a su mama, pero se alegraba de que no la olvidaría nunca. Ahora la sentía mas cerca.

-Muchas gracias madrina, es el mejor regalo que hubiesen podido darme- le dijo secándose las lagrimas, luego pidió que la colocaran frente a su cama, así seria lo ultimo que vería todas las noches antes de dormir. Se sentía feliz de no estar sola y tener una familia que cuidase de ella, que serian como sus padres, y que tenia una hermanita menor con la cual jugar. Extrañaba a su madre pero sabia que ella siempre estaría en su corazón.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Sáb Abr 02, 2016 11:05 pm

Le dio un beso en su pelo y fue a buscar a su amado para que pudiese clavar el cuadro donde su ahijada quería.

Después, salió a dar un paseo con su hija en brazos, y se decidió por visitar a la madrina de la niña. Tras un pequeño incidente en el que casi son descubiertas, la joven se resolvió en que debía tomar medidas drásticas para que Tabatha no usara la magia cuando no debía, o sino ambas sufrirían las consecuencias.

Iba pensando en cómo lograrlo, hasta que recordó las cadenas que utilizó Muni para raptarla meses atrás. Sabía que a esa antimagia podía darle algún uso, y había llegado el momento oportuno. En cuanto llegó a su hogar, dejó a la niña en su cuna y buscó en su joyero algo que sirviera para que llevara puesto. Encontró un viejo colgante, perteneciente a su familia desde tiempos remotos. Al ser fino y de oro, no habría ningún problema en que lo llevara, además de que una vez puesto no podría quitárselo, a no ser que otra persona se deshiciera de él en su lugar.

Se metió en la torre, buscando el hechizo adecuado para transferir la antimagia al colgante. Cuando se cansó de rebuscar en los grandes y pesados volúmenes, decidió que el atril encantado lo buscase en su lugar. Enseguida sacó un desgastado y polvoriento libro, el cual tomó al vuelo. Mientras lo leía, ordenó al resto que se colocaran en su lugar. Los pasos a seguir no eran complicados, así que tuvo el resultado antes de lo que creyó.

Guardó el libro en su sitio, tomó el collar con un pañuelo y lo llevó de nuevo a su joyero. A partir de ahora estarían a salvo. Con ese pensamiento, cerró la tapa del joyero y se dispuso a terminar las cosas que tenía pendientes.

Pasaron los días, y llegó el cumple del vizconde. La joven le escribió una nota y la guardó en su regalo: una cajita para que guardase lo que quisiese. Disfrutaron del día, sobre todo porque su familia se había agrandado.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Sáb Abr 02, 2016 11:08 pm

Días después llamaron a su puerta. Se extrañó, ya que estaban todos en casa y no esperaban visitas. Donata fue a abrir y al poco fue a avisarle:
- Señora, son unos cuantos hombres. Vienen de palacio y cargados con cosas.
Le dio una nota, la cual Nabi no tardó en abrir:
Citación :





      A la atención de su Excelencia Nabi Afonte Mayfair, Señora de Caracena, Secretaria Real y Par de Castilla y León,


    Querida amiga y compañera,

    Las noticias sobre su reciente parto han llegado a Palacio, me alegro mucho de que todo haya salido bien y deseo transladarle mi alegria y felicitaciones a usted y a su pareja, Don Lordkoal.

    He ordenado que se os envien mantas de la mejor calidad, varias cestas de la mejor carne y frutas del reino y varios juguetes de anteriores Infantes y Principes Castellanos.

    Sabed que mientras esté en la corona, procuraré que a todos los que me son fieles y leales tanto a mí como a la Corona de Castilla, reciban la compensación y la protección debida por parte de la Corona.

    Dado en Valladolid, el vigésimo primer dia del mes de Enero del Año de Nuestro Señor de MCDLXIV




    Athan Saiid de Lancaster,
    Rey de Castilla y León.






La joven se quedó perpleja y les dejó pasar. Tal como decía el monarca, había de todo para su familia. El vizconde se la quedó mirando y sólo le respondió entregándole la carta. Mandó dejar las cosas en el salón, en un lugar donde no estorbara el paso. Delegó en Donata que se cumplieran sus indicaciones, ya que escuchó un llanto del piso superior. Suspiró, sabiendo que Tabatha se despertó por el ruido que había.

Sacó al bebé de la cuna y la meció. Sabía que no volvería a dormir en un buen rato, así que bajó con ella. Justo en ese momento entraba un hombre con la última caja, donde sobresalía un sonajero. Rápidamente se acercó a él y lo tomó, agitándolo delante de su hija para después entregárselo. Llevó a Tabatha a su padre y dejó que la cuidara unos instantes, mientras la niña reía con su juguete nuevo.
- Esperen, no se vayan aún.
Escribió una nota de agradecimiento al rey por todos los presentes y se la dio junto a unas monedas.

Se sentó junto a su amado y se mordió el labio.
- Mira todo lo que tenemos que ordenar y guardar.
- Señora, puedo hacerlo yo.
La bruja asintió.
- No tienes por qué hacerlo todo ahora. De todas maneras, debemos preparar la habitación de Tabatha para cuando sea un poco más mayor. Pero antes de ponerte con ello, termina de hacer la comida.

Tras pasar el día, habían decidido cuál sería la futura habitación de la pequeña de la casa y habían metido la gran mayoría de los juguetes en ella. En cuanto a la comida, les costó buscar lugares para almacenarla, pero consiguieron ordenarlo todo. Las mantas fueron distribuidas por varias habitaciones de la casa y pensó en utilizarlas a partir del siguiente día. Nabi las notaba

Al atardecer se quedaron todos en el salón, sentados junto al fuego. Bedissa probaba algunos juguetes que aún no le servían a Tabatha, y esta última dormía. La de Caracena miró al vizconde. Tiempo atrás le había dicho que quería viajar ese mes, cuando el bebé ya hubiera nacido y hubieran celebrado el cumpleaños de LordKoal. Al volver a sacarle el tema, sabía que no la acompañaría, pero eso no la echó atrás. Le informó que se marcharía esa misma semana y que se llevaría a Tabatha. Sabía su reacción mucho antes de verla reflejada en su cara. No dijo nada más sobre el tema.

En los siguientes días hizo los preparativos para poder viajar junto a la heredera de Agramunt y Cardona. Eran un grupo numeroso de personas y sabía que no sufrirían ningún percance. Nabi procuraba hacer estos preparativos cuando nadie la veía, así no tendría que ver las caras largas.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Sáb Abr 02, 2016 11:11 pm

Había llegado el día de partir, pero Nabi no lo dijo en casa. La noche anterior había tomado una infusión para dormir antes y se excusó diciendo que estaba cansada, por lo cual se pudo levantar cuando todavía estaba oscuro. Aunque por ser invierno le costó despegarse de la cama. La chimenea se había apagado y se notaba algo de frío en el ambiente. Gracias a sus labores para con la villa y por las noches que durmió con LordKoal había adquirido la habilidad de cambiarse de ropa y recoger cosas con mucho sigilo.

Trató de adecentar su rebelde cabellera y, una vez creyó que estaba lista, salió de su habitación para ir a la de su ahijada. Pudo ver que dormía plácidamente, le dio un beso en la frente y dejó que siguiera durmiendo. Volvió a su cuarto, donde su amado seguía descansando, y se acercó. Acarició su mejilla y le dio un beso fugaz.
- Volveré- susurró.
Se alejó antes de que se le ocurriera cancelar el viaje. Se puso la capa, cambió a su hija y la abrigó bien. Cuando ya salía, se fijó en su joyero y recordó que ahí estaba el collar que encantó para Tabatha, así que lo tomó sin tocarlo directamente y se lo puso con cuidado, ocultándolo entre las mantas.

Echó un último vistazo a la habitación con cierta tristeza y salió con cuidado. Al abrir la puerta de la calle, enseguida apareció Centinela.
- ¡Shhh! No les despiertes.
El perro le hizo caso, entró al salón y se tumbó frente a la chimenea. La de Caracena cerró con cuidado la puerta de la entrada y fue a las caballerizas. Ahí metió a su hija en una cestita y la ató a Luna. Después fue cargándola con algunos víveres y una muda. Una vez se aseguro que todo estaba en su sitio, guió a la yegua hasta la verja de la entrada y volvió para cerrar la puerta de la misma. Una vez pasados los muros, subió sobre Luna y fue al encuentro de sus compañeras de viaje. Trató de desechar los sentimientos de tristeza y concentrarse en la aventura que les esperaba.

--Donata escribió:
Hacía muchos días que su señora se había marchado. No se despidió de nadie, y tan sólo la llamó a ella a altas horas de la madrugada.
- Cuida de ellos. Cuida de mi familia. Van a necesitar ayuda, y no quiero que les falte de nada- le había dicho como única indicación.
Y eso había hecho. Pero no le fue nada fácil. La casa estaba más caótica y vacía sin la de Caracena por allí. El vizconde estaba taciturno y malhumorado, por lo que Donata procuraba evitarle, cosa nada difícil ya que pasaba todo el día fuera.

En cuanto a la jovencita a su cargo, Bedissa, reflejaba tristeza por la marcha de su madrina. La sirvienta, siempre que terminaba con sus obligaciones, trataba de hacer actividades para que la niña estuviera ocupada y se agotara.

Donata se preguntaba cómo estaría Nabi y su hija, qué cambios había experimentado el bebé, dado que ahora sufrían varios casi cada semana. Miró por la ventana y suspiró al ver la nieve aún poblando Soria. Esperaba que no les hubiera sucedido nada malo. No tardó en escribir una carta tras ver el pequeño almacén: se les acababan las provisiones y necesitaban suministros del castillo. En cuanto terminara sus quehaceres enviaría a un mensajero para que llevara la carta a Caracena.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Sáb Abr 02, 2016 11:12 pm

Había viajado durante bastante tiempo y había sido bastante accidentado, pero no porque hubiera tenido problemas directamente. Por causas ajenas a ella no pudo disfrutar de ese período de paz personal. Una carta de Donata comunicándole que el vizconde se había marchado a sus tierras, además de una orden real terminó con la poca alegría que le quedaba. A regañadientes, pidió los permisos necesarios para cruzar el reino aragonés, el cual andaba algo convulso. Se despidió de los padrinos de su hija y puso rumbo a su hogar.

Tabatha había crecido sana en ese tiempo y ya mostraba rasgos de ella, pequeños gestos que no dejaba lugar a dudas que era su hija. El viaje transcurrió en total soledad. No tuvo ningún tipo de altercado y no se cruzó con nadie, así que tuvo un trayecto de regreso muy tranquilo. Paró en un pueblecito a tomar algo y a consultar unos mapas. Debía escribir al padre de la niña, y sintió una punzada de dolor en el pecho al pensar en él. Sí, ella se había marchado sin decirle adiós, pero él sabía de su viaje y le había pedido muchas veces que fuera con ella, negándose vez tras vez. Y ahora se había ido él a la otra punta del reino. No podía más, así que hizo el cálculo de lo que tardaría el vizconde en regresar a Soria, y se dio cuenta de que debía escribirle ya informando de su regreso si quería que todo saliese como había planeado. Se quedó pensativa frente al papel, pensando en elegir las palabras adecuadas. Al final, optó por ser escueta:

Nabi escribió:
Al vizconde de Plasencia
Le escribo para comunicarle que, si  en cuanto lea esta breve misiva sale pronto hacia Soria, podrá tener a su hija en brazos en poco tiempo.

Atentamente

Ató la nota a una de las palomas que había allí y la mandó que fuera a Plasencia. Después escribió otra nota a Donata dándole la fecha real de su regreso y, una vez la envió, siguió su camino. El tiempo apenas había mejorado, aunque les daba un pequeño respiro para poder transitar los caminos. A lomos de Luna disfrutaba del paisaje invernal en total silencio. Asmodeus notaba su estado de ánimo y procuraba no sacarla de su ensimismamiento. Bien sabía que era mejor no molestarla, así que ayudaba a la bruja a que la niña no llorara.

Por fin divisaba el paisaje tan conocido por la joven. En la nota había engañado a LordKoal haciéndole creer que llegaría en dos días, así que seguramente al día siguiente llegara para recibirlas. En cuanto llegó a su casa, bajó de la yegua y tomó a su hija en brazos, dejando que la sirvienta se ocupara de meter a Luna en el establo y de recoger las cosas que había traído. Abrazó con fuerza a Bedissa y dejó que tuviera a Tabatha en brazos, aprovechando ese momento que Donata entraba para recoger uno de los paquetes y dárselo a su ahijada. Se trataba de un libro de aventuras.
- Vas a tener que leérselo a Tabatha antes de dormir. Seguro que le ayuda.
Por supuesto, no le dijo a la niña nada de sus planes y, delante de ella, fingía estar bien. Dejó que Donata se encargara de preparar la comida y mientras ella guardaba especias que había traído de su viaje.

Después de comer, se encerró en la torre con los libros que había traído de la casa de su madre. Aún se habían quedado varios allí y los iba trasladando según podía cargar con ellos. Generalmente solía cogerlos al azar, pero esta vez fue diferente. Guardó los libros por orden en su ya gran biblioteca. En el hogar de sus padres había ojeado uno que le llamó la atención y trataba sobre los poderes adquiridos tiempo atrás, pero daba más información, así que se lo llevó a Soria para leerlo con más detenimiento. Se felicitó internamente por haber guardado las flores, ya que vio que en uno de los hechizos se utilizaba una de ellas. Lo curioso es que no necesitaban ser regadas nada más que una vez y resistían todo tipo de clima, hasta el no recibir luz solar. Memorizó las instrucciones y el hechizo. Tras eso, arrancó una de las flores, cerró la torre tras de sí y guardó la flor en una bolsa que llevaba la yegua a cuestas. Seguido de esto fue a pasar tiempo con las niñas.

El día transcurrió con total normalidad. Cenaron pronto y acostó a las pequeñas antes de hacerlo ella misma. A pesar del cansancio, el sueño no la vencía. Tras varias horas de dar vueltas en la cama intentando dormir, suspiró derrotada. Giró la cabeza hacia la ventana y miraba la oscuridad entrar por ella mientras repasaba todo lo que haría en las próximas horas. Movía los pies impaciente y, cuando no pudo más, se levantó. Rebuscó en su armario algo que fuera cómodo para lo que debía hacer, pero no pudo encontrar nada. No obstante, optó por ponerse una falda y una camisa sencillas. Miró de nuevo a la ventana. Aún estaba negro pero no como antes, señal de que tenía que irse ya. Debía darse prisa o su plan saldría mal. Besó a su hija, la cual dormía profundamente, e hizo lo mismo con Bedissa. Después bajó sigilosa las escaleras, pero con rapidez. Había dejado su cuarto cerrado para que pensaran que dormía. Cuando Tabatha quisiera comer lloraría y sería entonces cuando descubrirían su huida. Pero entonces sería tarde. Se dio cuenta de que no se había calzadado, pero no iba a volver. El tiempo se le agotaba, y no quería ser descubierta ni siquiera por su gato.

No ensilló a Luna, sino que únicamente usaría las bridas para mantenerse sobre ella. Fue a una tahona y compró unos bollos, dejando a deber el dinero y pidiendo que fueran por su casa más tarde. Después de guardarlos y atravesar las murallas sorianas, fue al galope con un claro destino: un bosque que había no muy lejos de allí y por el que nadie pasaba. Si tuviera otro ánimo, Nabi hubiera disfrutado de sentir el viento en la cara y la velocidad. Una vez llegó al bosque, fue reduciendo poco a poco la velocidad hasta parar. Bajó de Luna y la llevó a beber al río que pasaba por allí, de paso rellenó su cantimplora. Descansaron unos instantes y, tras ver que la yegua poco a poco se iba recuperando, puso la mano sobre su cabeza y se concentró. Pudo mostrarle el camino de vuelta e incluso se lo repitió. Tomó la flor que había guardado el día anterior.
- Vuelve a casa Luna. Allí te espera el rico pienso.
Le dio un golpe en los cuartos traseros y la yegua se marchó a paso ligero.

Nabi se adentró en el bosque con la flor en una mano y la calabaza en la otra.
- Y sin banderas ni grandes fiestas ni testigos, declaro este bosque como mío. El bosque de la bruja.
Comenzaba a nevar, por lo que eso hizo que se apresurara con los hechizos. Lo primero que hizo fue lanzar un hechizo distractor en todo el bosque para protegerse mientras estaba indefensa. Seguido de esto, fue hasta el centro de un claro, escarbó un pequeño agujero y metió la flor en él, enterrándola lo justo. Después se levantó y echó el agua de la calabaza en él, cantando el hechizo, tal y como decía el libro*.

No tardó en aparecer unas enredaderas que se iban entrelazando entre ellas hasta formar un sofá. En cuanto se terminó de formar, se tumbó y pudo comprobar que era de su tamaño. Se esparció el pelo, dejando al descubierto la nuca. Desde que había llegado al bosque no paraba de tiritar, pero sabía que en un rato dejaría de sentir. No se asustó cuando las enredaderas rodearon su cintura, pecho, piernas y cuello. Sabía lo que iba a pasar y estaba tranquila. Miraba las copas de los árboles que la rodeaban y el cielo, tratando de dejar hacer a la planta lo que la había pedido. De pronto, sintió que algo se clavaba en su nuca. Apenas sintió unos segundos de dolor y no le dio tiempo a emitir ningún quejido, ya que había algo que paralizaba todo rastro de sensaciones. Los latidos de la bruja iban menguando hasta ser casi imperceptibles, su piel palidecía aún más y su cuerpo se relajaba. Se quedó mirando el cielo ya azul, hasta que sus ojos comenzaron a cerrarse y su mente se disipó.

* Pequeño guiño a la saga "Witch Song", de Amber Argyle.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Dom Abr 03, 2016 1:39 am

Había regresado a Plasencia tras la coronación del Rey Athan para así poder recoger lo necesario y volver a Soria. Estando en su alcoba, un joven llamó a su puerta. - Pasa - le dijo. Portaba el muchacho una nota en sus manos. -Señor, ha llegado una paloma y tenía esto atado a sus patas. Es para vos. Extendió su mano y tomó la nota para poder desenrollarla y leerla.
Nabi escribió:
Al vizconde de Plasencia
Le escribo para comunicarle que, si en cuanto lea esta breve misiva sale pronto hacia Soria, podrá tener a su hija en brazos en poco tiempo.

Atentamente

El joven soriano quedó perplejo ante tal nota. A pesar de estar firmada por su amada, sus palabras parecían escritas por otra persona, como si no se conocieran de nada y como si no tuvieran una preciosa hija juntos - Debo marchar inmediatamente, algo raro pasa - se decía a sí mismo.
No llegó a terminar de de recoger lo poco que había llevado a Plasencia para esos días. Bajó a los establos, ensilló a Xarahiz y con un morral con comida que le acababan de preparar partió rumbo a Soria a galope tendido.

Al llegar se dirigió directamente a la casa de ambos y entró. Esperaba encontrarlas allí, tanto a su amada como a su hija. Desde la entrada todo estaba en silencio hasta que de repente un llanto rompió la calma. Indudablemente era Tabatha. Lloraba en el cuarto de arriba y sin esperar un segundo más subió y entró en la habitación. Alguien intentaba calmarla pero no era Nabi, sino Donata, quién al verle se la ofreció. Tomó a su hija entre sus brazos, a la que no veía desde hacía dos largos meses, y la meció al tiempo que le daba un beso en el moflete. Había crecido y no parecía la misma, lo cual es normal en los niños pequeños. – Donata, ¿dónde está Nabi? – le preguntó a la sirvienta. Esta, encogida de hombros respondió – No lo sé Señor, llegaron ayer y apenas supe de ella, la noté ausente y me dio unas instrucciones exactas de cuidar a la niña, después de eso se recluyó en su torre. Esta mañana, ya no estaba en la casa cuando vine a cuidar de Tabatha. - comentó su sirvienta con gesto de preocupación.

Se quedó Lordkoal pensativo un tiempo dando vueltas de un lado a otro de la habitación con la niña en sus brazos, no entendía nada. Nabi se había marchado de viaje a finales de enero. Koal se había opuesto a tal viaje ya que no quería que fueran solas, pues en ese momento él no podía viajar. Realmente no la esperaba hasta dentro de más tiempo y de repente había vuelto a toda prisa y con una extraña actitud. Tan sólo alguien podía saber algo de todo esto, ese alguien era Asmodeus. Dejó a su hija, ahora ya más calmada, dormir tranquilamente y al cuidado de Donata y fue en busca del gato. Tardó un rato en encontrarle, pero al fin dio con él.
- Asmodeus dime, ¿Qué es lo que ha pasado? ¿Dónde está Nabi? - le preguntó preocupado con la esperanza de que supiera algo.
- Koal, aunque me fui con ella, apenas hemos hablado en este tiempo y no sé los motivos del regreso, ha estado muy callada y no sé dónde habrá ido, pero conociéndola no es nada bueno que haya desaparecido dejando a su hija.
No era la respuesta que esperaba el joven soriano. Más que aclarar sus dudas le vinieron más a la cabeza además de aumentar su preocupación.

Pasaron los días y los esfuerzos para encontrar a su amada o saber algo de ella fueron infructuosos. Preguntó a prácticamente todos los sorianos si la habían visto e incluso en poblaciones vecinas, pero nadie sabía nada e incluso en algunos casos se estremecían al oír su nombre y saber de su condición. Sentía que la había perdido para siempre pero desconocía los motivos y eso le carcomía por dentro. - ¿Qué había pasado en su viaje y por su cabeza para dejarlo todo? - se preguntaba una y otra vez mientras volvía a lomos de Xarahiz desde un pequeño pueblo cercano. Antes de llegar a Soria se desvió del camino para acercarse a una pequeña charca que conocía donde su caballo pudiera beber. En el momento en el que entró en ese bosque notó una sensación incómoda. Todo estaba bastante en calma, demasiada y el caballo parecía algo nervioso, aunque continuó adelante hasta llegar a la charca. Mientras el animal bebía empezó a notar un calor que iba en aumento en uno de sus dedos. Un anillo, concretamente el anillo que le había regalado Nabi en su primer cumpleaños junto a ella, emanaba calor. No sabía que podía ser, tan sólo subió sobre Xarahiz y regresó de inmediato a la senda que le llevaría de vuelta a Soria.

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Última edición por LordKoal el Lun Abr 04, 2016 3:58 am, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Dom Abr 03, 2016 1:52 am

Es hora de que vuelvas. No, por favor. Déjame aquí. Tu tiempo aquí ha terminado. Despierta. No. Vuelve a la vida. Despierta... ¡DESPIERTA!
Nabi abrió los ojos de golpe. Lo primero que sintió fue la liberación de su cuello y que la planta que la sostenía la tiraba al suelo, pudiendo apenas reaccionar y posar las manos para amortiguar la caída. Trató de levantarse varias veces, pero no lo consiguió. Tanto tiempo inmóvil había atrofiado sus miembros. Trató de quejarse, cosa que no pudo por faltarle la voz. "El tiempo corre, niña. Vuelve rápido o dejarás de ser tú. Tienes hasta el próximo amanecer".

Miró a la planta con furia y se fijó que ya se había marchitado a excepción de una ramita que tenía una pequeña bola en el extremo. Se acercó arrastrándose y se fijó que era una semilla. Dio un tirón y la arrancó. Había un pequeño charco de agua algo extraña. Observó a su alrededor y se topó con la calabaza. Extendió la mano y se arrastró un poco hasta que la alcanzó. Aún había algo de agua, la cual bebió desesperada. No se dio cuenta que, por eso, comenzó a salirle flores en el pelo. Seguido, se acercó al charco y llenó la calabaza con algo de esa agua. El reflejo le devolvía la imagen de una mujer de aspecto salvaje cuyos ojos eran dorados. Eso no la asustó, pero sí la sorprendió. Se agarró a la planta y se impulsó varias veces hasta conseguir ponerse de pie. Dio unos pasos laterales y, cuando tuvo la seguridad de que no se caería, se soltó.

Comenzó a andar muy despacio, costándole dar cada paso. "Así no llegaré nunca", se angustió. Chasqueó los dedos para volver a casa. No ocurrió nada. Maldijo internamente, ya que su vuelta tan repentina había bloqueado su parte bruja. Pero aún podía hacer algo. Recordó el hechizo distractor que lanzó por el bosque antes de dormir. Cerró los ojos, se concentró en tomar la magia que había dejado en el bosque y la transformó. Decidió ir a la mente de su familiar. "Asmo... Asmo... Ayúdame". Acto seguido le mostró una imagen de las afueras del bosque. En cuanto terminó se puso en marcha hacia ese mismo lugar, agarrándose a los árboles de vez en cuando para evitar caerse. Se había apartado el pelo de la nuca ya que notaba bastante picor en ella.

--Asmodeus. escribió:
Entre cazar y buscar a la bruja, el gato apenas paraba en su casa. Se sentía dolido porque no le hubiera llevado con ella, pero también sabía que no era lo normal en ella. Había buscado por todas partes y ya no se le ocurría dónde más podía mirar.

Iba pensando sobre ello mientras andaba por el muro de la verja cuando, de pronto, una voz angustiada habló en su cabeza: "Asmo... Asmo... Ayúdame". Era indudable quién era su dueña. "¿Nabi? ¿Dónde es...?", no terminó la pregunta y pudo ver la imagen de las lindes de un bosque. Le era extrañamente familiar. "Tengo que buscar a Koal. Algo no termina de ir bien". Fue corriendo hasta el hogar de su amiga. Supuso que era demasiado pronto para que empezaran una nueva búsqueda, así que contaba con eso a su favor. Cogió carrerilla y dio un salto, batiendo las alas una vez estuvo en el aire. Se elevó hasta la habitación de Lordkoal, y comenzó a maullar. Como no obtenía resultados, optó por llamarle.
- ¡Koal... KOAL!

Una vez abrió las puertas del balcón, el minino entró, subió al tocador de Nabi y se sentó.
- Enséñame el anillo que te regaló Nabi.
Se fijó que el centro estaba negro.
- ¡Por mis bigotes! Sabía que andaba mal, pero no hasta ese extremo...- miró al alcalde- Nabi está en peligro, y sé dónde está.
Antes de que quitara la mano, puso sus patas delanteras sobre el anillo y le enseñó lo que había visto y oído, tal y como la bruja se lo había mostrado.
- ¡Corre a por ella!
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Lun Abr 04, 2016 3:58 am

Ya había recorrido todos los alrededores sin noticias de ella. Empezaba a sentirse muy frustrado y pasaba el tiempo cuidando de su hija Tabatha, quién más sentía su ausencia y que era su único consuelo. - ¿Dónde estás Nabi? Tu hija te necesita - se decía para si mismo mientras mecía a su hija que lloraba más de lo habitual - Yo también te necesito, te echo mucho de menos... - pensaba aún más profundamente y con tristeza al observar el retrato que le regaló hace ya tiempo.
Repentinamente, una voz que le llamaba procedente de la calle le sobresaltó.
- ¡Koal... KOAL!
Dejó a la niña en su cuna y se acercó a la ventana, observando para su asombro que era Asmodeus. Abrió las ventanas del balcón dejándole entrar.
- ¿Qué sucede? - le dijo
- Enséñame el anillo que te regaló Nabi.
Le extañó mucho esa petición y además le notaba nervioso y con prisas al mismo tiempo.
- ¿Cual? ¿este? - Alargó su mano hacia él y lo observó detenidamente.
- ¡Por mis bigotes! Sabía que andaba mal, pero no hasta ese extremo...Nabi está en peligro, y sé dónde está.
El joven seguía sin comprender nada y la reacción de Asmodeus le preocupó mucho.
- ¿Pero qué es lo que pasa? ¿Qué es lo que sabes de Nabi? - le dijo totalmente preocupado.
Apenas terminó de preguntarle cuando este puso sus patas en el anillo y de alguna manera que no sabría explicar una serie de imágenes y sonidos aparecieron en su mente. - Yo, yo...Yo he estado ahí, no hace ni dos días. - pensó para si mientras veía las imágenes del bosque en el cual paró para que Xarahiz bebiera.
- ¡Corre a por ella!

No llegaba a comprender exactamente la magnitud de lo que pasaba pero algo le decía que debía ir más rápido que nunca. Llamó a Donata mientras bajaba las escaleras indicándole que se ocupara de Tabatha, que la había dejado dormida en la habitación, mientras salía. No le quiso decir los motivos. Se dirigió al establo y sin ensillar a Xarahiz salió lo más rápìdo que pudo hacia el bosque. Este no quedaba muy lejos pero aún así espoleó a su caballo como nunca. En el corto trayecto comenzó a unir todo en su cabeza - El anillo, Nabi, aquel bosque dos días antes... ¿Será por eso que el anillo emanaba calor? - seguía ensimismado mientras el caballo seguía su camino - Ese anillo...lo hizo ella con su sangre...¿Y si me estaba indicando que estaba allí?
Salió repentinamente de sus pensamientos pues se aproximaba al bosque. En el mismo borde del camino que pasaba junto a él, al lado de un árbol había algo, pero no parecía una mujer a primera vista. Era su amada, era Nabi, pero al mismo tiempo no era ella. Tenía raras flores en su pelo y una mirada aúrea. Su aspecto además era débil y demacrado. Corrió hacia ella y la tomó en sus brazos para ayudarla.
- ¡Nabi, Nabi! ¿Estás bien? - le dijo asustado - ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás así?
Miró a su caballo sabiendo que seguramente tendría que llevarla de vuelta a casa. Allí estaban a la vista de todos.

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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Mar Abr 05, 2016 1:36 am

Tenía la espalda apoyada contra el tronco del árbol, esperando que su gato trajese algún tipo de ayuda. Dicha ayuda no tardó en llegar. Al estar absorta en sus pensamientos, no se dio cuenta de quién se trataba hasta que se hallaba cerca. Pronto estuvo entre los brazos de su amado.
- ¡Nabi, Nabi! ¿Estás bien? ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás así?
Abrió la boca para responder, pero recordó que no tenía voz, así que suspiró, se agarró la garganta y negaba con la cabeza.

Le pasó la calabaza y trató de explicarle su situación mediante señas. Primero señaló el sol y dibujó una "U" en el aire con el dedo, desde el oeste al este. Después, se señaló a sí misma y, por último, al árbol más cercano. Por si no le había quedado claro, se remangó una de las mangas y le mostró el antebrazo, el cual ya comenzaba a parecerse a la corteza del árbol. Puso ambas manos frente a ella, pidiendo que se tranquilizara, señaló con ambos índices al suelo y después hizo la forma de un tejado con ambas manos.

En cuanto hubo terminado de hablar, se acercó a Xarahiz y, con ayuda de Lordkoal, subió a su lomo. Después notó que el vizconde subía y les llevaba rumbo a su hogar. Nada más acercarse a la muralla, la joven levantó la mano, pidiendo que parara. Se bajó de el caballo y le indicó por señas que le esperaba ahí, que necesitaba su capa para ocultarse. Se quedó esperando su regreso andando de un sitio a otro, impaciente. Cuando por fin regresó, se puso la capa, ocultando gran parte de su rostro, tomó la mano que le ofrecía y se impulsó para subirse de nuevo.

Apenas tardaron en llegar. Según bajó de Xarahiz, la bruja fue directa a la torre quitándose la capa por el camino. Recordaba que había dejado el libro sobre la mesa de la biblioteca, así que no tenía que perder tiempo buscándolo. Pasó las hojas hasta dar con el contrahechizo. Bajó las escaleras con el libro en la mano y lo dejó sobre una mesa que, cuando entró, no estaba allí. Agradecía que se le ocurriera hacer la torre mágica, ya que aparecían cosas según se necesitaran en el lugar idóneo. Fue rápida a desenterrar la semilla vieja de la flor que arrancó y, en su lugar, puso la nueva. Después la volvió a enterrar y echó parte del agua de la calabaza. Llevó la semilla vieja y la calabaza donde estaba el libro. Su amado ya estaba allí y le vio entretenido leyendo el libro. Dejó lo que llevaba en las manos en la mesa, llamando su atención. Le pidió, mediante gestos, que le trajese agua.

Cogió un cuchillo y partió rodajas de la semilla. Vació el agua de la calabaza en un caldero que acababa de aparecer, puso los trozos en un cuenco que acababa de aparecer y, cuando Lordkoal volvió, puso parte del agua en el cuenco. Otro poco de agua lo utilizó para rellenar más el caldero. Le pidió al vizconde que hiciera un fuego y mientras ella remojaba las manos en el cuenco y quitaba la tierra de sus dedos y de la semilla. Una vez limpios, los pasó al caldero y puso este en el fuego. Mientras esperaba, terminó de leer la preparación del hechizo. De pronto, prestó atención a las terribles ganas de beberse el agua que quedaba, pero en ese momento leyó que, si lo hacía, aceleraría el proceso. Frunció el ceño por ello, además de por lo que seguía a continuación. Pero no veía nada que contradijese la idea que se le acababa de ocurrir. En un vaso vertió el agua que quedaba y se puso a buscar su poción del sueño. Revolvió todo hasta dar con ella. El agua del caldero ya hervía así que enseguida lo retiró de allí y dejó que enfriara. Echó un par de gotas de la poción del sueño en el vaso, todo ante la atenta mirada de Lordkoal. Le señaló una parte del libro para que leyera que la reversión iba a ser dolorosa, así que ese tiempo lo pasaría durmiendo, y que la duración no sería larga.

Se sirvió otro vaso con el agua del caldero, sopló y bebió un trago. Hizo al vizconde el número uno y seguido el dos, seguido de un signo que interpretara que iba a dormir. En cuanto empezó a sentirse mal se bebió el otro vaso. Quiso ir hacia su habitación, así que comenzó a andar hacia allí. Con lo que no contaba era con la rapidez de la poción del sueño en su cuerpo. Lo último que pudo recordar era que se le cerraban los ojos y no podía hacer nada para evitar caerse.

Estaba desorientada al despertar. Suspiró al reconocer su habitación, y se levantó. Aún era por la tarde, pero no sabía si del mismo día. Decidió creer que sí. Mientras daba pasos por la habitación, probó a decir un trabalenguas y sonrió al saber que había recobrado la voz. Escuchó la puerta abriéndose y, cuando se giró, se dio cuenta de que era Lordkoal quién entró. Por un momento le invadió la alegría, pero al recordar los sucesos que la llevaron a desaparecer, dio paso a la furia.
- ¡VETE!
Le vio quedarse inmóvil, perplejo.
- Esta soriana está bien. Ve a ver si no te reclaman en cualquier otro lado- comenzaba a temblar, mezcla de rabia y tristeza-. O mejor, márchate de Soria cuando tus dos cargas te han liberado. Así puedes disfrutar tranquilamente de todo.
Se apoyó a la pared y se agarró los brazos, girando la cara hacia la ventana. El orgullo le impedía mostrarle que los ojos se le llenaban de lágrimas y estas comenzaban a caer.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Lun Abr 11, 2016 3:50 am

Su amada no podía hablar. Mediante indicaciones con sus manos logró advertir de cuál era el peligro. Debía llevarla a casa antes de que el sol se pusiera.

Sin un segundo que perder, dio un silbido a Xarahiz que se acercó junto a ellos. Tomó a su amada de la cintura y la ayudó a subirse al caballo. Acto seguido subió él también y, con las riendas, espoleó al animal en dirección a Soria. Por el camino, y por suerte para ellos, no se cruzaron con nadie. Distinto sería una vez llegaran a los muros de la villa. La propia bruja también lo sabía y le indicó que se detuviera antes de cruzar los mismos. La dejó allí esperando mientras al galope fue en busca de su capa hasta su casa. No se detuvo si quiera a responder a las preguntas de Donata que le oyó llegar. Volvió rápidamente con ella, la cubrió y entraron en la villa.

Nada más llegar, la joven se bajó a toda prisa en dirección a su torre. Koal llevó al caballo al establo y lo amarró allí junto a la comida y algo de agua. Se dirigió entonces en busca de Nabi quién en ese momento ya no estaba. Un extraño libro llamó su atención y empezó a ojearlo sin comprender mucho de lo que había allí escrito. No tardó en aparecer de nuevo la joven a toda prisa. Comenzó a pedirle mediante gestos su ayuda para diversas tareas: llevarle agua, encender un fuego…todo mientras ella elaboraba algo que miraba en una receta de dicho libro. Poco después, leyó algo en el libro que ella le señaló y así supo lo que pasaría. Nabi bebió lo que se había preparado y casi de inmediato, a pesar de sus esfuerzos por ir hacia la habitación, cayó al suelo. En un acto reflejo, su amado se abalanzó hacia donde ella estaba y evitó que llegara al suelo. La tomó en sus brazos y la llevó a la habitación dejándola sobre la cama para que descansara hasta que despertara. Le echó una manta por encima y, antes de irse, le dio un beso en la frente.
- Descansa.
Tenía ganas de quedarse a su lado, pero debía recoger todo lo desordenado en la torre y cerrarla lo antes posible. Al acabar, volvió a la habitación y su hija comenzó a llorar. La tomó de la cuna y la calmó meciéndola un rato. Miró a su amada aún dormida y colocó a su hija junto a ella un rato, para que notara su presencia. – Tu mami ya está aquí. – Después de un rato, la devolvió a su cuna.
Pasó un día completo y Nabi no había despertado. Había comido hacía largo rato y revisaba diversos documentos del Ayuntamiento cuando escuchó pasos en el piso de arriba. Donata se había marchado al terminar la comida y no volvería hasta casi caer el sol para preparar la cena. La ahijada de Nabi, Bedissa, no podía ser pues estaba jugando en la parte de atrás con Centinela. No quedaba duda de que era Nabi. Subió rápidamente las escaleras y abrió la puerta encontrándola allí de pie y junto a la ventana, con mucho mejor aspecto. Su primer pensamiento fue ir hacia ella y abrazarla pero rápidamente cambió de idea:
-¡VETE!
Le dijo su amada con furia y odio, como nunca lo había oído de su boca
- Esta soriana está bien. Ve a ver si no te reclaman en cualquier otro lado. O mejor, márchate de Soria cuando tus dos cargas te han liberado. Así puedes disfrutar tranquilamente de todo.
Algo en su interior le había dicho todos estos días que la culpa de su desaparición era de él y esto, lo terminó por confirmar. No llegaba a comprender del todo a que se refería con lo de marcharse de Soria pero a buen seguro sabía que habría estado en Plasencia.
- Si no estáis aquí ambas me es imposible disfrutar de nada - le dijo deprimido y aún anonadado. - Probablemente me digas eso porque me negué a ir con vosotras de viaje a tierras lejanas, olvidándome de todo y sin embargo, y como seguramente te dijo Donata, estuve en Plasencia, en mis tierras - tomó un respiro - Mas no fui en viaje de placer. Aproveché la ceremonia de la coronación de Su Majestad, el Rey Athan, y me acerqué hasta mis tierras para comprobar la buena marcha de todo antes de un futuro viaje en el que pueda quedarme más tiempo para poder planificarlo todo.
Se sentó en la cama brevemente, pero estaba tan nervioso que deseaba moverse de un lado para otro. Miró a su amada que apenas le prestaba atención, indiferente. El amor que sentía por ella no le permitía enfadarse y decidió sincerarse.
- Cuando dijiste de viajar en aquella época a pesar de que no podría ir con vosotras me dolió mucho. La niña era aún muy pequeña, el invierno arreciaba y diversas cuestiones debían resolverse antes de poder viajar tranquilos, sin impedimentos. Como sabía que no iba a cambiar tu opinión de retrasar la partida a la primavera, decidí dejarte ir con todo el dolor de mi alma - hizo una breve pausa - Lo que nunca esperé fue que te marcharas sin despedirte y sin dejar despedirme de ambas, sin saber vuestro rumbo.
Se incorporó de nuevo y continuó.
- Mis días desde entonces fueron grises. Mi felicidad erais vosotras y no os tenía conmigo. Llegó entonces la invitación a la Coronación y a pesar de casi declinarla, decidí ir porque siempre lo había hecho y por intentar mejorar mi ánimo. Me fui antes y me acerqué a mis tierras antes de asistir a tal ceremonia y volver a casa. Si de verdad crees que todo esto ha sido disfrutar desde luego es muy alejado de la realidad. - le dijo tajante al tiempo que calmado.

Finalmente no pudo soportarlo más y, tras acercarse a ella, la abrazó delicadamente sin atreverse a besarla, sabía que no era el momento.
- Necesitaba abrazarte - sus ojos se humedecieron - Creí que te había perdido tras dos meses y medio sin saber nada de ti y tras desaparecer, dejándonos a tu hija y a mí. - la soltó viendo que no recibía respuesta
Resignado por su actitud no veía otra salida que marcharse.
- Siento todo lo que haya podido hacer mal y que te haya llevado a todo esto - dijo apenado - Si de verdad quieres que me vaya es lo que haré, pero allá donde estuviera, este servidor seguirá enamorado de ti, de la mujer de mi vida y dedicará cada instante de su vida a pensar en ella y en su hija.

Se dio media vuelta en dirección a la cuna de Tabatha, a la que besó en la frente, antes de dirigirse hacia la puerta de la habitación sin esperar ninguna reacción.

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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Miér Abr 13, 2016 5:06 am

Escuchaba a Lordkoal sin moverse, mordiéndose el labio en parte para no responderle, en parte para ahogar las lágrimas. Cuando sintió su abrazo se tensó y procuró que no viera su cara, pero siguió inmóvil. Aún le costaba creer sus palabras, después de todo ese tiempo pensando lo contrario.
- Si de verdad quieres que me vaya es lo que haré, pero allá donde estuviera, este servidor seguirá enamorado de ti, de la mujer de mi vida y dedicará cada instante de su vida a pensar en ella y en su hija.

Se sintió peor al escuchar aquellas palabras. Le temblaba el labio inferior y alzó la vista en su dirección cuando escuchó la puerta abrirse. Supo que si le dejaba ir, las cosas entre ellos irían yendo a peor y eso no es lo que la bruja quería, así que no dudó un instante en despegarse de la pared e ir corriendo hasta donde estaba su amado. Le abrazó con fuerza desde atrás, sin importarle ya que estaba llorando.
- ¡Eres un maldito idiota!- dijo histérica.
Lo dijo sin pensar. Le había llamado así cada día durante su viaje, por lo que para ella era normal referirse así a su amado. Se quedó un rato abrazándole, tratando de calmar sus sollozos.

Una vez lo hubo conseguido, cogió aire.
- Si nos hubiésemos despedido, no hubiera tenido el valor de irme. Y si me hubiera quedado, lo que acabo de hacer hubiera sido mi única opción, antes de marchitarme en este lugar- sorbió por la nariz antes de seguir-. Me sentía atrapada y necesitaba alejarme de todo. De todo menos de ti. Mi viaje me sirvió para volver a sentirme bien, pero no del todo, y tampoco lo disfruté como debiera.

Le soltó y retrocedió un par de pasos. De seguro ahora podría ver lo abatida y triste que estaba.
- Me llegaron varias cartas de la corte instándome a regresar. Dichas cartas acababan en el fuego ya sin abrirlas. Luego estuvo aquel maldito comunicado que me obligaba a regresar. Para colmo, me entero de que tú has viajado. No sabía los motivos, pero tampoco me importaron.
Suspiró y volvió a acercarse.
- Si crees que te quiero lejos, es que todavía no me conoces.
Rodeó su cuello y le besó con desesperación. No tardó en sentir sus brazos rodeándole la cintura.
- Eres mi compañero, maldito idiota. Además, tampoco le quitaría a mi hija el estar con su padre.
Era su forma de decirle que le quería y le necesitaba a su lado. Su carácter fuerte y las circunstancias en las que estaban le impedían decírselo de otro modo.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Sáb Abr 23, 2016 8:46 am

Repentinamente y sin darse cuenta, ella le agarró desde su espalda cuando se disponía a salir de la habitación.- ¡Eres un maldito idiota! - le gritó entre sollozos. No le importó, pues sabía que no pensaba eso, menos si le había detenido. Una vez le agarró no se movió. Sentía ganas de consolarla pero dejó que se calmara para que pudiera desahogarse. Tras unas palabras de ella le soltó y le contó todo lo que había pasado y cómo había llegado hasta esa situación. Al fin pudo mirarla a los ojos para saber cómo estaba realmente. No había podido hacerlo antes al estar de espaldas a él. Estaba triste, muy triste, y eso lo veía en su mirada, pero también notaba que aún le quería. Prestó atención a cada una de sus palabras aguantando las ganas de abrazarla y besarla - Si crees que te quiero lejos, es que todavía no me conoces. - dijo ella para acto seguido acercarse a él y besarle, correspondiendo el joven de la misma manera - Eres mi compañero, maldito idiota. Además, tampoco le quitaría a mi hija el estar con su padre.
- Yo también te quiero y te he echado mucho de menos - le dijo él al notar que ella quiso decir lo mismo.
La abrazó fuerte y la besó de nuevo todo el tiempo que pudo. Hacía tiempo que no la besaba y echaba de menos hacerlo, más aún en aquellas circunstancias. Tras ello, se quedó abrazado a ella, disfrutando de su compañía tras tanto tiempo.
- Creía que no me ibas a detener pero, al no poder mirarte a los ojos, no sabía si de verdad sentías lo que decías o no - le acarició la mejilla mirándole de nuevo a los mismos - pero ahora sé que me sigues queriendo.
Volvió a besarla viéndola ya más calmada.
- Todo lo que te dije antes es verdad, mi felicidad sois vosotras - giró la cabeza mirando a su hija, que seguía durmiendo - y, sinceramente, dudo que hubiera podido alejarme mucho tiempo sino me hubieras detenido.

La abrazó pegándola más a él acariciándole la espalda con sus manos.
- He entendido perfectamente por todo lo que has pasado y buena parte es por mi culpa. Algún día lo enmendaré, eso te lo prometo - le dijo feliz al tiempo que se le caía de nuevo unas lágrimas de sus ojos. Lo había pasado muy mal pero no le gustaba que le vieran así.
En ese momento, Tabatha se despertó y comenzó a llorar. El joven se acercó a ella y la tomó en sus brazos para mecerla y calmarla.
- Calma, mi niña bonita.
Miró a su amada sonriente y de nuevo a su hija. Estaba feliz de tenerlas junto a él.

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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Sáb Mayo 07, 2016 8:17 am

Le escuchaba hablar mientras estaban abrazados.
- Pero ahora sé que me sigues queriendo.
- Nunca dejé de hacerlo- respondió después del beso.

No pudo contestar nada a lo que él le iba diciendo.
- He entendido perfectamente por todo lo que has pasado y buena parte es por mi culpa. Algún día lo enmendaré, eso te lo prometo.
A pesar del aspecto que debiera tener, Nabi hizo un intento de sonrisa.
- No es necesario. Solo olvídalo y sigamos adelante.
Le quitó las lágrimas que comenzaban a asomar y besó su mejilla. En ese instante, su pequeña comenzó a llorar.

Fue su amado quien tomó la iniciativa y se acercó a la cuna para tomar a Tabatha en brazos. La joven aprovechó para secarse las lágrimas con el dorso de la mano y se acercó a ellos. Le devolvió la sonrisa y besó la cabeza de la niña.
- ¿Hace mucho que ha comido?
Mientras negaba, hizo un gesto para que se la pasara.

Cargó con ella y la meció.
- Shh. Mamá ya está contigo.
Mientras trataba de calmarla, se dio cuenta de algo.
- Sé que puede sonar raro, pero... ¿qué día es hoy? Al estar tanto dormida he perdido la noción del tiempo.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Sáb Mayo 21, 2016 7:41 am

- ¿Hace mucho que ha comido? -le dijo Nabi

Negó con la cabeza y se la pasó comenzando esta a mecerla.
- Sé que puede sonar raro, pero... ¿qué día es hoy? Al estar tanto dormida he perdido la noción del tiempo.
Se acercó a ella y le beso tiernamente la frente.
- Hoy es 4 de abril, has estado dormida casi dos días desde que te encontré. ¿Es por algo en particular y de lo que deba preocuparme? - le dijo dubitativo.

Tras la conversación, volvieron a su día a día, con muchos planes para el futuro inmediato. Pero todos ellos requerían de una minuciosa planificación para poder disfrutar de ellos. Lordkoal seguía siendo el alcalde de Soria y era necesario que buscara un sustituto pero al menos durante uno o dos meses más seguiría siéndolo. Estaba a punto de ser nombrado nuevamente alcalde de su villa cuando el 24 de abril un mensajero del Reino llegó a la villa. Castilla estaba siendo atacada desde el Duero. Fue un día de nervios, sin apenas noticias, hasta que al día siguiente, y ante la gran amenaza que se cernía sobre el Reino, el soriano embarcó en su genovesa de combate junto a un gran grupo de sorianos en dirección al combate.

Llamó a su amada y le explicó la situación.
- Castilla está siendo atacada por una banda de cobardes que rehúyen el combate directo y sólo hunden barcos amarrados. Como castellanos es nuestro deber acudir en ayuda cuando se nos solicita. Iré junto a otros soldados sorianos. Quédate en Soria en Soria y cuida de nuestra hija y de la villa por si...- se hizo el silencio - ...por si hiciera falta. Sabes que volveré, lo prometo.
La abrazó y la besó.

Partieron al alba y navegaron durante dos días hasta avistar la nave enemiga frente al puerto de Valladolid. Sabían de sobra que no podrían hacer nada contra ella y, tras un intenso combate cuerpo a cuerpo en el fallido abordaje, fueron hundidos. No obstante, mantuvieron alto el orgullo castellano. Orgullo de aquellos que no se echan atrás y se esconden ante un combate adverso.
En el fragor del combate, su escudero Ichabod le arrojó al agua salvándole de una muerte segura. Consiguió llegar a nado hasta el puerto pucelano y, una vez allí, terminó de ver como se hundía el barco.

Regresó a Soria en compañía de otros supervivientes, así como de un grupo de viajeros que iban en dirección a Aragón. Lo que más le importaba era que su amada no estuviera preocupada, pues a buen seguro las noticias de su hundimiento ya habrían llegado a sus oídos.

Al llegar, abrió la puerta y nada más ver a Nabi la abrazó y la besó.
- Te dije que volvería.
Siguió abrazado a ella, feliz de estar a su lado. Tras ello fue a ver a su hija, que dormía en la habitación, y la tomó en brazos besándole la frente. Su amada se preocupó por su estado y se lo hizo saber.
- No te preocupes, apenas tengo algunas magulladoras y arañazos, nada importante. Bueno y un pequeño golpe en la espada, al caer desde el barco sobre algún tablón de madera - le dijo calmadamente aunque veía que torcía el gesto -. Me preocupan más los compañeros desaparecidos y los que murieron.
Hizo una breve pausa mientras mecía a su hija.
- Obviamente el barco fue hundido. Primera vez que navega y a pique. Quizás fuera una señal - se rió -. De todos modos, mejor te cuento todo lo sucedido estos días.
Dejó a la niña en su cuna y le narró a su amada toda la aventura de aquellos días para que estuviera más tranquila.

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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Miér Mayo 25, 2016 10:44 am

Durante el tiempo en que la bruja había estado fuera y, sabiendo que estaría mucho tiempo en esa villa llamada Soria, Muni se dedicó a hacer lo que mejor sabía: recabar información y usarla en su beneficio. Pero esta vez sus intereses iban más allá: velar por la seguridad de su protegida desde las sombras. A ella se le sumaba su hija, por supuesto. Él también había viajado, pero por todo el reino. Gracias a sus artes embaucadoras y a que hizo que algunas personas le debieran favores, logró tener infiltrados en varios lugares. Pero la clave de todo estaba en la corte. Le costó un poco más, pero consiguió tener ojos y oídos en palacio.

Era ya perro viejo en cuestiones de tejemanejes de las altas esferas. A fin de cuentas, era el mismo ambiente que en la corte del rajá. Tan solo variaban las vestimentas y algunos aspectos culturales. Mantuvo contacto en secreto con la de Caracena, y le extrañó que la hicieran dimitir cuando ella hacía bien su trabajo. También que le reclamaran su regreso cuando en el pasado otros secretarios viajaron y no tuvieron problemas en seguir con sus puestos.

Se sorprendió cuando leyó que volvía, aunque no le dijo los motivos, supo que era por aquel comunicado que emitieron y, por las palabras de la bruja, pudo darse cuenta no se encontraba bien. Rápidamente fue a Toledo y mantuvo contacto con sus infiltrados. Entonces todo cobró sentido.

Al volver a Soria, Nabi había desaparecido, por lo que no pudo decirle nada. Después no tuvo ocasión de hablar con la de Caracena dado que su maldito amante no se despegaba de ella. Hasta que un día hubo demasiadas cosas que gestionar en el ayuntamiento y por fin Nabi estaba a solas con su hija. No dejó escapar la oportunidad y la llevó al pequeño despacho que tenía, cerrando la puerta una vez entraron.
- ¿Qué ocurre, Muni?
- Escúchame. Todo ha sido un complot en el que tú has sido un peón.
- ¿De qué estás hablando?
- La guerra contra Caspe. Te quitaron de en medio por estar en Caspe, que a saber cómo se enteraron si no hablaste con nadie más que conmigo, y yo no revelé tu paradero a nadie.
La joven no dijo nada, pero estaba perpleja.
- Algunos en la corte dudan de tu lealtad a Castilla, a pesar de que hayas respondido al llamado. Han tramado la guerra a tus espaldas, a pesar de que pediste al rey que te mantuviera al corriente de todo- puso la mano en su brazo-. Temo que solo fuiste secretaria real porque otros allegados al rey no querían saber nada en ese momento de estar en el consejo real. No he conseguido averiguar quiénes querían reclamarte nada, pero si lo hacen, es mejor que estés sobre aviso.[/rp]
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Miér Mayo 25, 2016 10:45 am

- Hoy es 4 de abril, has estado dormida casi dos días desde que te encontré. ¿Es por algo en particular y de lo que deba preocuparme?- le dijo dubitativo.
- En absoluto. Como te dije, al estar tanto tiempo inconsciente no puedo saber si he estado así unas horas, días o semanas, por no decir más tiempo.

Pasaron algunos días en los que la bruja se percató de que el alcalde no se separaba de ella. Incluso de vez en cuando la sorprendía con un abrazo.
- Vaya, me encantan tantas atenciones, no lo voy a negar. Pero de seguro tienes abandonados los quehaceres del ayunta.
No contestó nada, así que le besó.
- Anda, ve a solucionarlo. Yo no me moveré de casa.

Una vez se quedó sola, fue a echar un vistazo a su hija, quien estaba algo inquieta y lloraba. La tomó en brazos e iba con ella de un lado a otro de la habitación hasta que consiguió dormirla. Alzó la vista y ahí pudo ver a Muni, quien le pidió hablar en privado, así que fueron al despacho. Escuchó lo que le tenía que decir. Se quedó boquiabierta y se sentó, tratando de asimilar lo que acababa de relatarle el moro.
- ¿Es... estás seguro de eso?
- Totalmente. Mis fuentes son de fiar. Y que a otros les ha hecho lo mismo en el pasado, así que no eres la única.
La joven apretó la mandíbula, enfadada.
- ¡Ojalá tenga una muerte dolorosa! He sufrido una afrenta digna de ser provocada por una alcahueta, no por un rey, y sin motivo alguno. No tengo nada que declararles, mis acciones hablan por sí solas.
Resopló, molesta.
- En lo que a mí respecta, Castilla puede irse al infierno. Voy a volver a la época en que sólo me preocupe que Soria avance. El resto como si se mueren de hambre.

Al día siguiente, un mensajero procedente de Toledo le entregó una invitación a Donata, que fue la que le abrió la puerta. Cuando la de Caracena la abrió y leyó, miró a Muni incrédula.
- Esto debe ser un mal chiste. No tiene ninguna gracia- dijo pasándosela.
Dejó que lo leyera, y vio la mirada seria de su protector.
- ¡Qué poca consideración!
Le quitó la carta de las manos, escupió en ella, hizo una bola y la echó al fuego.
- Se van a reír de otro, porque de mí no.
Tomó a su hija en brazos.
- Vayamos afuera. Hoy hace buen día.

No mucho tiempo después, llegó un comunicado de que estaban hundiendo varios barcos. Rápidamente el vizconde le explicó todo lo sucedido.
- Quédate en Soria en Soria y cuida de nuestra hija y de la villa por si...- "No lo digas, no te atrevas"- ...por si hiciera falta. Sabes que volveré, lo prometo.
Partió al día siguiente junto a varios vecinos más, y la joven suspiró. Había pedido a su protector que la mantuviera informada de todo lo que sucediera al Caronte.

Mientras, se le ocurrió que, como Muni ya no tenía empleo alguno, podría utilizar uno de los edificios vacíos para regentar una hostería. La que había fue cerrada tiempo atrás, y no sería una mala idea crear una nueva. Mantuvo a los aprendices de su amado ocupados en esa nueva tarea. Ella misma ayudó en lo que pudo: necesitaba tener la mente ocupada. Muni llegó con malas noticias: el Caronte había sido hundido y no se sabía nada de los supervivientes. Se le encogió el corazón y estuvo un rato luchando internamente para controlar sus emociones.
- Volved al trabajo. ¡Ahora!
Ya lloraría más tarde. Ahora debía ultimar los últimos detalles de la apertura de la nueva hostería.

Algunos días más pasaron. La joven salía de su casa, dispuesta a finalizar las obras, cuando se topó frente a ella a Lordkoal. Corrió a abrazarle y correspondió a su beso.
- Te dije que volvería.
- Idiota, me has tenido muy preocupada. Creí que te había pasado lo peor.
Le siguió a la habitación y vio cómo sostenía a su hija en brazos. Volvió a abrazarle y vio una mueca de dolor en su cara.
- No estás bien- no lo preguntó, lo afirmó.
- No te preocupes, apenas tengo algunas magulladoras y arañazos, nada importante. Bueno y un pequeño golpe en la espada, al caer desde el barco sobre algún tablón de madera- se mordió el labio y puso gesto de dolor-. Me preocupan más los compañeros desaparecidos y los que murieron.
- Los muertos, muertos están. Esos son los que menos deben preocuparte ahora.
- Obviamente el barco fue hundido. Primera vez que navega y a pique. Quizás fuera una señal. De todos modos, mejor te cuento todo lo sucedido estos días.
En cuanto dejó a la niña, la bruja hizo un gesto con la mano antes de que hablara.
- Sígueme.

Fueron a la torre. Allí hizo que apareciera la sala donde guardaba los remedios y hacía pociones.
- Necesito que te quites la camisa.
Lo dijo sin segundas intenciones, pero una mirada lujuriosa cruzó por los ojos del vizconde. Rápidamente la de Caracena se dio cuenta.
- No, no va por ahí. Koal, no... ¡Koal!- fue diciendo mientras se acercaba y la había aprisionado entre sus brazos.
Al momento vio un pequeño gesto de dolor en su cara.
- Mira que eres bobo. Anda, déjame examinarte.
Apartó algunas cosas de la mesa y le dejó que se sentara en ella. Palpó en diversas zonas de la espalda, abdomen y pecho. Una vez descubiertas las zonas adoloridas, sacó diversas botellas e hizo varios emplastes.
- Ve contándome todo.
Le escuchaba mientras vendaba las zonas con cortes y, en otros casos, hizo refriegas en los moratones.
- Nada de movimientos bruscos ni de cargar nada hasta mañana.
Puso los brazos en jarras al ver que iba a replicar, pero enseguida le vio cerrar la boca.
- Mucho mejor.

Le abrazó con suavidad y apoyó la cabeza en su hombro.
- He pasado mucha angustia cuando supe del hundimiento del Caronte. Sí, prometiste que volverías, pero no en qué estado. La próxima vez que hagas una promesa a una bruja procura que sea más concreta.
La miró preguntando el motivo.
- Es algo largo de explicar. Otro día te lo cuento.
Dejó que volviera a ponerse la camisa y ella tomó un cojín. Usó un dedo de la mano libre para pinchar en una de las heridas, ante lo cual el vizconde se quejó. Repitió otra vez antes de agarrar el cojín con ambas manos y darle varias veces, viendo como se cubría.
- Has destrozado el Caronte. ¿Creías que no tomaría represalias?

Resopló y soltó el cojín.
- No sirve de nada lamentarse por lo perdido. Pero esta no te la perdono. Ven, quiero mostrarte algo.
Cogió su mano y le llevó hasta la hostería ya terminada. El letrero hacía clara referencia a que, en parte, ella era la dueña. Unas letras grandes colgaban del letrero: LA ROSA NEGRA.
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Dom Jun 12, 2016 4:50 am

- Sígueme.
Siguió a su amada, que le llevó hasta la torre.
- Necesito que te quites la camisa.
Le lanzó una mirada pícara. No esperaba para nada esa proposición pero se quitó la camisa como le pidió y la envolvió en sus brazos.
- No, no va por ahí. Koal, no... ¡Koal!
Al cruzar los brazos por su cintura se estremeció de dolor a causa de varios de los golpes y magulladoras recibidos en su pecho.
- Mira que eres bobo. Anda, déjame examinarte.
Se sentó en la mesa cercana que ella le indicó y esperó a que le examinara y curara.
- Ve contándome todo.
Cuando le tocó las zonas doloridas se quejó de dolor pero intentó contarle todo mientras tanto.
- ¿Recuerdas que había ido a Toledo sin saber a qué unos días antes de partir con el Caronte? - Nabi asintió - Fui nombrado miembro de la Orden de la Escama por el Rey. Luego te enseñaré el pergamino que lo acredita. Apenas tuve tiempo de decírtelo debido a lo que sucedió a la vuelta. En eso hay poco que contarte ¡¡Auch!! - se quejó nuevamente cuando le tocó un costado - Tras los preparativos partimos con el barco. Navegamos durante casi dos días hasta avistar al barco enemigo, ya anocheciendo. Sabíamos de antemano que era casi imposible ganarles y optamos por embestirles para entablar combate cuerpo a cuerpo, donde sabíamos que éramos mejores. Ya sabes que en el barco iban también Diego y Dokhi, sólo ellos valían por varios hombres.
Levantó uno de sus brazos para facilitarle lo que hacía y continuó.
- Tal como decía, cuerpo a cuerpo ganábamos, pero su barco consiguió virar lo suficiente para apuntar sus cañones y destrozar el Caronte. Conseguí salvarme gracias a Ichabod, que me tiró al agua en el último momento. Desde ahí alcanzamos el puerto pucelano a nado ahí vimos el Caronte acabar de hundirse. Un estreno "heroico" el suyo. Salir a navegar por primera vez y a pique - se rió a pesar de que no tenía gracia - Y el resto prácticamente ya lo sabes. Vine hasta aquí en compañía de otros supervivientes y algunos viajeros no sin antes tratarme algunas heridas que requerían atención urgente en Valladolid.

Casi al mismo tiempo que terminó de contarle la historia, su amada acabó lo que estaba haciendo.
- Nada de movimientos bruscos ni de cargar nada hasta mañana.
No le gustaba nada eso, le iba a imposibilitar hacer muchas cosas pendientes, más aún después de varios días sin ser atendidas. Pero al verle la cara a su amada lo mejor era estar callado y resignarse.
- Mucho mejor.

De repente, ella le abrazó, algo que él agradeció de la misma manera pues lo necesitaba.
- He pasado mucha angustia cuando supe del hundimiento del Caronte. Sí, prometiste que volverías, pero no en qué estado. La próxima vez que hagas una promesa a una bruja procura que sea más concreta.
Le extrañó lo dicho y la miró antes de preguntarle.
- ¿Por qué habría de ser más concreto? He vuelto de una pieza.
- Es algo largo de explicar. Otro día te lo cuento.
Le besó la mejilla en señal de agradecimiento y se puso la camisa con cuidado. Las vendas le impedían en parte el movimiento y tampoco quería hacerse más daño por algún gesto brusco. De repente, su amada comenzó a pincharle con un dedo en unas de las heridas provocándole un dolor horrible, seguido de golpes con un cojín ante lo que sólo podía cubrirse.
- Has destrozado el Caronte. ¿Creías que no tomaría represalias?
Seguía cubriéndose sin saber por qué tras curarle ahora le pegaba con un cojín.
- No, yo no lo he destrozado. Me lo han destrozado - se rió - Pero no importa, el barquero del Hades volverá, siempre lo hace.
Para su fortuna, dejó de atizarle con el cojín.
- No sirve de nada lamentarse por lo perdido. Pero esta no te la perdono. Ven, quiero mostrarte algo.
Le arrastró hasta la calle hasta llegar a un edificio que ya conocía y que había estado en obras meses atrás. Para su sorpresa, al mirar el letrero no le dejó lugar a dudas: LA ROSA NEGRA. Era una hostería y a buen seguro de Nabi.
- El nombre me es familiar - miró hacia ella sonriendo - No sabía que esta hostería fuera a ser suya. Desde luego, al alcalde ya no se le informa de nada. - dijo con falsa decepción.
Miró de nuevo a la puerta de la hostería y acarició su mano.
- Y bien, ¿me la vas a enseñar?

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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Dom Jun 12, 2016 4:52 am

- No sabía que esta hostería fuera a ser suya. Desde luego, al alcalde ya no se le informa de nada.
- El alcalde está demasiado ocupado hundiendo barquitos- dijo con ironía-. Además, esto al alcalde no le incumbe, es cosa del concejal de urbanismo que, casualidad, no puso ningún tipo de queja para la construcción.

Se le escapó una sonrisa al sentir el contacto de su mano, así que la agarró firmemente cuando le preguntó si iba a mostrarle la hostería. Abrió la puerta y dejó que viera primero toda la planta baja.
- Aquí podrán venir todos a beber sus cervezas después de una larga jornada o también probar lo que Donata cocine. Tengo que mandar una carta a Caracena para que me provean de cerveza y comida.
Después subió las escaleras y abrió una de las puertas.
- Aquí dormirán los viajeros. Todas las camas son confortables, pero algunas son más grandes que otras. Depende de si viene una persona sola o un matrimonio, por ejemplo, que se le asigna una habitación u otra. O bueno, dependerá del dinero que estén dispuestos a pagar. Sino, siempre se les puede dar un sitio en el pajar- rió divertida-. Y bueno, ya prácticamente lo has visto todo. Únicamente queda que se ponga en marcha, que será en poco tiempo.

Pasaron los días y las semanas, y todo volvía a la normalidad en sus vidas. Un día, debido al comercio hecho con Aragón, la joven partió junto a varios compañeros sorianos para la seguridad y llevar el cargamento de vuelta a su hogar. Por el camino se cruzó con un mensajero, el cual la buscaba para entregarle una carta. En ella se le comunicaba que debía acudir al palacio. Resopló molesta. Era cruzar la frontera y enseguida le llegaba un mensaje que requería su retorno. Dio instrucciones a sus acompañantes sobre el cargamento que llevaban y se marchó hacia Toledo. Se había vestido de manera simple para no llamar la atención, y con ese atuendo fue al alcázar. Si tan urgente era, no podía permitirse el lujo de ir primero a su hogar y buscar algo ostentoso para presentarse en la corte.

Supo mantener el semblante sereno una vez llegó al salón del trono. No olvidaba lo dicho por Muni e iba a demostrar que sabía ponerse la máscara, ese juego lo había aprendido años atrás y lo había perfeccionado.

Una vez terminó sus asuntos de nobleza y, dado que a su amado también lo habían convocado, no regresó sola a casa. Apenas habló durante el viaje debido al cansancio acumulado. Lo primero que hizo nada más llegar a su casa fue ir a su habitación, quitarse la capa y las botas y tirarse en la cama. No tardó en quedarse dormida, ya que ni siquiera se enteró en qué momento entró el vizconde a la habitación.

Pasaron algunos días más, muy tranquilos. Demasiado para su gusto. Llegó un informe de cuentas de su señorío y suspiró. Podría ir allí y disfrutar del tiempo de ocio que le robaron. Esta idea le rondó en la cabeza durante un par de días. En una de estas, mientras se quedaba mirando por la ventana, sintió que un par de brazos rodeaban su cintura. Se encontró con la mirada preocupada de su amado, así que sonrió y acarició su mejilla tratando de calmarle, pero no lo consiguió.
- Debo ir a Caracena para ver cómo siguen las cosas por allí.- dudó de si continuar, pero sintió que debía decir lo que pensaba- No te voy a pedir que vengas conmigo, sé que tus responsabilidades te impiden abandonar Soria. Pero cuando puedas, ven a buscarnos. Sí, me llevo a las niñas.

Días después y, tras tener preparado todo, se dispusieron a salir. Justo antes de partir la bruja echó un vistazo a la casa por si se olvidaba de algo. Le dio por subir al desván y allí, apoyada en la pared, encontró algo que había olvidado.
- Tú, vieja amiga, te vienes conmigo.
La tomó y bajó rápida las escaleras. La metió a hurtadillas en el carro y, una vez estuvieron las niñas y ella preparadas, se marcharon junto a Donara y Muni hacia su señorío, dejando a otro criado de Caracena que ya estaba en Soria al frente de la hostería.
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