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 [RP] Casa Luna de Plata

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Nabi
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Dom Jul 03, 2016 1:09 am

A pesar de todo lo que llevaban, no tardaron más que un par de días en llegar a su destino. Lo primero que hizo fue mandar mediante su magia la escoba debajo de la cama de su habitación en un momento en que nadie miraba. Había traído poca ropa, ya que allí tenía muchísimos vestidos que aún no había estrenado. Tomó a su hija en brazos, la afianzó para sujetarla con una mano y con la otra mantenía agarrada la de Bedissa. Juntas entraron al castillo, para sopresa de la pequeña.

Fueron primero a la habitación de su ahijada y luego le enseñó dónde estaba la suya por si necesitaba algo. Dejó que correteara por el castillo y dio orden a los criados de que atendieran sus necesidades. Posó a Tabatha en una cuna que había hecho instalar en su habitación. Ambas estaban cansadas del viaje, y decidió que para relajarse se daría un baño. Esperó a que lo preparan y, una vez listo, fue a la tina y se metió en ella. Agradeció el contacto frío del agua en su piel. El calor ya apretaba y le venía bien refrescarse. Se quedó ahí por un rato largo, hasta que el lloro de su hija la devolvió a la realidad.
- ¡Traedme a la niña!
Escuchó el sonido de pasos alejándose y, en pocos minutos, una criada entró con Tabatha, le quitó la ropa y se la entregó.

La bruja se encargó de mecer a su pequeña hasta que sus llanto dio paso a risas.
- También tenías calor, ¿eh?
Comenzó a hacer muecas y cosquillas a Tabatha mientras la tenía apoyada en sus piernas. Después de un buen rato, salió de la tina con cuidado, sujetando bien a su hija mientras tanto. Secó a ambas, se vistieron y salieron al jardín. Paseó debajo de los arcos, los cuales había mandado plantar por encima lilas, y era un regalo que quería mostrar al vizconde, pero que dudaba de si lo disfrutaría aquel año. Respiró hondo disfrutando del aroma de las flores mientras Tabatha se agarraba a ella, sobre todo a su pelo. Cuando se cansó de pasear se sentó en uno de los bancos que tenía repartidos por todo el lugar, y sentó a su hija en su regazo. Al poco rato apareció Bedissa y se quedó mirando cómo jugaba correteando por allí y a ratos venía a hacer caso a la bebé.

Cuando ya por fin se hizo de noche fueron a cenar. La de Caracena acompañó a Bedissa hasta su cuarto, la arropó y se quedó con ella hasta que se durmió. Luego fue a su propia habitación, donde ya estaba una criada tratando de dormir a la niña. Dejó que siguiera su labor y, en cuanto terminó, se marchó dejándolas solas. Nabi no tenía sueño, así que fue a su escritorio y se puso a adelantar las gestiones del señorío.

No supo cuánto tiempo había transcurrido, tan sólo que era muy de noche. Echó un vistazo a su hija, la cual dormía plácidamente. Recordó que se había traído la escoba y la sacó de debajo de la cama y apagó las velas. Tiempo atrás tenía miedo de ella, pero ahora le apetecía subirse, así que brió los grandes ventanales y se subió al alféizar. No miró hacia abajo, sino que montó sobre la escoba y se tiró. No fue hacia abajo, sino recto, y disfrutó de la sensación de que el viento le golpeara en la cara.
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Nabi
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Dom Jul 03, 2016 1:11 am

--Asmodeus. escribió:
[rp]Un viaje hacia las tierras de la bruja. No era el tipo de viaje al que estaba acostumbrado, pero no estaba mal. Se metió en la carreta cuando iban a partir y se acurrucó en un rincón. El trayecto fue tranquilo y, cuando llegaron, saltó del carromato sin que le vieran y se marchó por ahí a cazar.

Tras no conseguir nada, se fue a las cocinas y maulló hasta que una de las criadas le dio un plato de leche. Ya había oscurecido y se fue a la habitación de la bruja. Estaba cerrada y no había nadie para abrirle, así que fue a la ventana del pasillo, que por suerte sí estaba abierta. Voló hacia la ventana de Nabi, pero la vio salir con la escoba. Se sorprendió de ello, ya que la última vez no estaba nada conforme con esa parte de ser bruja. Fue volando a su lado y se posó en la parte trasera de la escoba.
- ¿Cómo te ha dado por este cambio?
- Me apetecía hacer algo diferente.

Dieron una vuelta por los alrededores y volvieron a la habitación.
- Se me ha olvidado coger la capa. Hace demasiado frío para seguir dando vueltas. Y eso que ya estamos cerca del verano.
El minino se sentó a los pies de la cama y se limpió. Después dio varias vueltas sobre sí mismo, se tumbó, escondió las alas y se durmió.

Pasaban los días, días en los que la bruja trataba de llenar con las dos niñas. Cuando estaba a solas con su hija, trataba de enseñarle magia básica, magia que la niña aprendía con facilidad. Por otro lado también quería andar, pero no lo conseguía si nadie la agarraba. Lo que sí hacía a menudo era gatear, y más de una vez Nabi se llevó un susto al escaparse Tabatha por los pasillos del castillo. Por suerte, las criadas pululaban por ellos y podían interceptarla.

Además, en cuanto la niña no estaba con su madre, las mismas criadas se encargaban de cuidarla. Fue la única cosa que ella no ordenó: todas sin excepción acabaron encandiladas por la niña, quien pasaba de mano en mano. En cuanto a Bedissa, se dio cuenta de que no tenía vestidos adecuados para ocasiones importantes, así que mandó llamar al sastre. De paso, su propio vestuario no le gustaba. "Demasiado simplón para alguien de mi estirpe". Se metió en su estudio y empezó a dibujar lo que quería que cosieran. En ese momento supo que dibujar no estaba entre sus habilidades, pero no le importó. ¿Para qué, sino, tenía la magia? Comenzó a mover los dedos y, lo que tenía en la mente lo iba proyectando sobre el papel.

Cuando hizo varios bocetos y creyó haber terminado, sonrió satisfecha. En cuanto el sastre hizo su aparición, dejó que tomara las medidas de su ahijada y le hizo varios encargos. Después le entregó los bocetos y pidió que lo hiciera realidad. A pesar de la cara del sastre, aceptó el desafío.

El día aún no terminaba. Las niñas dormían la siesta y se dio cuenta de que no había comido. El calor no ayudaba mucho, así que apenas comió algo y volvió a encerrarse. Dedicó parte de la tarde a aprender nuevos hechizos. Siempre hacía lo mismo: los memorizaba bien y a las noches los practicaba mientras volaba. Tras mucho rato en la misma postura, se estiró, y ahí pudo comprobar que el sol ya no calentaba tanto. Calculaba que en una hora, dos como mucho, se escondería y sería la hora de cenar. Cerró el libro y lo guardó bajo llave antes de salir.

Tomó a su pequeña en brazos y fue al jardín. Tabatha ya pedía que la bajara, quería andar. Le concedió ese deseo a su niña, así que la agarró de las axilas y se agachó, dejando que diera pasitos y avanzaba con ella despacio.
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LordKoal
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Dom Jul 03, 2016 1:13 am

Su amada se había marchado a Caracena llevándose con ella a su hija y a Bedissa. La casa sin todas ellas era de lo más triste, pero no pudo acompañarlas en un principio. Prometió acudir a Caracena en cuanto pudiera, más aún cuando iba a ser el aniversario de su brujita.
Tiempo atrás, había logrado un contrato para construir un barco en Soria y el cliente estaba a punto de llegar. Se unía el hecho de la reciente muerte del Rey a manos de asesinos cuando estaban presentes todos los nobles de Castilla y, por tanto, un nuevo Rey sería elegido en poco tiempo.

Días después de la marcha de Nabi, el de Plasencia comenzaba a desesperar por la tardanza de los clientes. Siempre puede haber imprevistos en los viajes, pero en esta ocasión quería acabar cuanto antes. Gastó su tiempo en dibujar un boceto de algo que tenía en mente, algo que le llevó un par de noches pues no le acababa de gustar como le quedaba. Una vez terminó, acudió a la mañana siguiente a su carpintería y entregó a sus aprendices, que ya pronto serían maestros, el boceto de lo que había diseñado y sería el regalo de su nena.
- Está todo claro, ¿no? – les dijo.
Asintieron ambos y se marchó de nuevo al Ayuntamiento. Al llegar, encontró un grupo extraño esperando en la entrada que entablaba conversación, o al menos lo intentaban, con uno de los mozos encargados de recibir a los visitantes. Pronto se percató de que eran los clientes y sonrió para sí mismo aliviado. Les recibió cordialmente y comenzaron los trámites previos a la construcción del barco.

Los días siguientes, una vez avisados los carpinteros y demás obreros, fueron frenéticos. El puerto bullía de actividad, como en cada construcción. Los sorianos aprovechaban para ofrecer sus productos a los visitantes y estos a su vez ofrecían lo que traían a la villa. El barco fue construido rápidamente quedando satisfechos, como era norma, los clientes.
Las responsabilidades del de Plasencia habían acabado. Se preparó para marchar hacia Caracena no sin antes pasar por la carpintería y llevarse con él lo que había pedido que le hicieran entre Sinforoso y Ambrosio. Quedó encantado con el resultado y les pagó generosamente aun cuando estos lo rechazaron de primeras.

El trayecto hasta Caracena no le llevó mucho tiempo, aunque sí más que otras veces al ir con una pequeña comitiva. En esta ocasión fue acompañado de un par de guardias que había mandado llamar desde su Vizcondado, y un mozo que dirigía el carro donde portaba el regalo y otras pertenencias. Solía viajar solo pero, dadas las circunstancias tras la muerte del Rey y las amenazas de los asesinos al resto de nobles, no había que escatimar en protección y tener siempre la guardia alta.

Al llegar, dejó que los mozos de cuadra de Caracena se ocuparan de los caballos y se dirigió directamente en busca de su amada. Preguntó a algunos de los sirvientes y le indicaron que estaba en el jardín y que le avisarían de su llegada, a lo que el joven negó con la cabeza pues quería aparecer por sorpresa. Se dirigió al jardín y se quedó observando brevemente la escena de su amada enseñando a caminar a su hija. Cuando salió de su embelesamiento, caminó despacio a la espalda de ambas sin hacer ruido y sujetó a su amada de la cintura besando su pelo.
- Os echaba de menos. - le susurró al oído
Dejó que Nabi cogiera a Tabatha del suelo y la besó. Tras eso, tomó a la niña de sus brazos y le puso caras provocando su risa antes de besarle el moflete.
- Llegué a tiempo para tu cumpleaños, brujita mía. - le decía a la niña levantándola en el aire.
Miró a Nabi mientras no dejaba de mover a su sonriente hija.
- Pude terminar con todo a tiempo, aunque podría haber sido antes de no ser porque tardaron en llegar los compradores del barco, pero ya estoy aquí - le comentaba - Además, me dio tiempo a pedir una cosa para nuestra hija por su cumpleaños, ya lo verás. - le dijo en voz baja al oído.
Devolvió a la niña con su madre.
- ¿Tienes algo pensado para celebrar su primer añito? - le dijo al tiempo que besaba la frente de Tabatha.

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Nabi
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Mar Jul 05, 2016 5:52 am

Mientras iba moviéndose al ritmo que marcaba Tabatha, tuvo un deje de nostalgia. "Ojalá estuvieras aquí y vieras cómo avanza nuestra niña", pensó con tristeza. Siguió un poco más, absorta en sus pensamientos y sin darse cuenta de que un par de brazos rodeaban su cintura. El beso fue lo que la trajo a la realidad.
- Os echaba de menos.
- No puede ser...
Giró la cabeza mientras cogía a su hija y se topó con los labios del vizconde, beso al que respondió aún sorprendida. Dejó que tuviera a su hija en brazos.
- Llegué a tiempo para tu cumpleaños, brujita mía.
- Por poco.
- Pude terminar con todo a tiempo, aunque podría haber sido antes de no ser porque tardaron en llegar los compradores del barco, pero ya estoy aquí. Además, me dio tiempo a pedir una cosa para nuestra hija por su cumpleaños, ya lo verás.
- A saber qué será...

Volvió a tener a Tabatha en brazos cuando su amado se la pasó.
- ¿Tienes algo pensado para celebrar su primer añito?
- La verdad es que una fiesta donde estemos los cuatro. Pero no me ha dado tiempo en pensar un regalo para ella. He tenido la cabeza en otras cosas. Suerte que estás tú para solucionar ese pequeño inconveniente.
Como estaban en el jardín, aprovechó para enseñarle algo. Dejó a la niña con Donata y puso la mano en el brazo de Lordkoal.
- Ven, quiero enseñarte algo que te dije cuando estábamos en Soria. No está lejos.
Le guió hasta los arcos y, sin entrar en ellos, señaló las flores.
- Mandé plantarlas para tener un recuerdo de aquel mes que me las regalaste, además de que dejan muy buen olor. Vengo aquí cuando la distancia se me hace insoportable.

Fueron andando por debajo de los arcos durante un rato, hasta que el sol ya se ocultó.
- Vayamos a cenar. Supongo que tendrás hambre.
Hasta ese momento no se dio cuenta de que había un par de soldados siguiéndoles a distancia. Miró interrogativa al vizconde, quien se encargó de explicarle. Les dijo dónde podían alojarse y con quién hablar. Después de eso fueron al comedor, donde la mesa ya estaba puesta y las niñas esperaban. Al haber comido tarde, apenas le entraba nada en el estómago. Terminó pronto y se levantó.
- Tengo que revisar unas cosas. Te dejo acostar a las niñas- besó el pelo de Lordkoal-. Tranquilo, no tengo hambre. He comido muy tarde y lógico que ahora no quiera más. Te espero en la habitación
- agregó al ver su cara.

Subió rápida, cogió su escoba y salió volando por la ventana. Había adquirido esa costumbre y no estaba dispuesta a renunciar a ella. Dio una vuelta alrededor del castillo, subiendo y bajando según donde estaba más oscuro, con Asmodeus a la cabeza de la escoba. Otra vez se le había olvidado la capa, pero tenía la ventaja de que esa noche no hacía tanto frío. Poco antes de volver, el minino se marchó, cosa que no le preocupó porque sabía que Asmodeus se las arreglaba sin dificultades. Cuando se acercó a la ventana pudo vislumbrar que su amado ya estaba allí. Aterrizó con elegancia, dado que tantas veces haciendo eso había conseguido esa destreza. Sujetando la escoba a su lado, lanzó su sonrisa más inocente, esperando que Lordkoal no se molestara por su pequeña escapada nocturna. Guardó la escoba en el armario y, justo en ese momento, el vizconde la abrazó.
- Tranquilo, sólo fue un paseíto nocturno. Suelo irme cada noche por los alrededores- puso un dedo en sus labios-. Está todo bien, soy muy cuidadosa.
Trató de que no insistiera, y sólo se le ocurría una forma. Se acercó más a él y rodeó su cuello mientras una sonrisa pícara cruzaba por su rostro.
- Dime, ¿estás muy cansado?
Le robó un beso y le dirigió a la cama.

Al día siguiente, tras haberse vestido y desayunado, escuchó a las criadas hablar sobre la fiesta que estaba por haber dada la llegada del verano. Suerte que el vizconde estaba a su lado.
- ¿Qué te parece? Podríamos ir. Claro que llevaríamos ropa más adecuada. Será divertido. Las niñas se quedarían aquí, a salvo.
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LordKoal
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Lun Jul 25, 2016 8:53 am

- La verdad es que una fiesta donde estemos los cuatro. Pero no me ha dado tiempo en pensar un regalo para ella. He tenido la cabeza en otras cosas. Suerte que estás tú para solucionar ese pequeño inconveniente.
- Sí, por eso no tienes que preocuparte, luego te mostraré lo que traje conmigo.
Tras dejar a Tabatha con Donata, le tomó del brazo y le arrastró con ella.
- Ven, quiero enseñarte algo que te dije cuando estábamos en Soria. No está lejos.
La bruja le llevó hasta unos arcos donde le señaló con la mano y, al levantar la mirada, pudo observar unas preciosas lilas.
- ¡Oh, las lilas! ¡Me encantan! – dijo al reconocerlas.
- Mandé plantarlas para tener un recuerdo de aquel mes que me las regalaste, además de que dejan muy buen olor. Vengo aquí cuando la distancia se me hace insoportable.
La besó bajo aquellos arcos. Sentía que ella lo necesitaba, y él también.

Tras un rato conversando y andando bajo aquellos arcos, cuando se marchaban a cenar, la joven se dio cuenta de la presencia de los dos soldados que les vigilaban. Al observar su cara, el vizconde le explicó por qué estaban ahí.
- No está de más algo de seguridad extra. Los nobles fuimos amenazados y nunca se sabe que puede pasar. Aquí en Caracena deberías haber hecho lo mismo doblando las guardias, más aún con las niñas presentes. - le comentó a modo de recomendación.
Tras conocer los motivos, la bruja llamó a ambos soldados y les indicó donde podían alojarse y bajo mando de quién ponerse.

Tras esto, llegaron ambos al comedor, donde las sirvientas ya tenían a las niñas esperándoles. Comenzaron a devorar la cena que las sirvientas habían preparado en abundancia. Todo tenía una pinta exquisita, y para alguien como el vizconde que venía de un largo viaje, a buen seguro sería poco. Sin embargo, casi nada más empezar, la bruja terminó de comer y se levantó de la mesa.
- Tengo que revisar unas cosas. Te dejo acostar a las niñas.
El joven le miró extrañado.
- Apenas comiste nada- su voz sonaba preocupada.
Tranquilo, no tengo hambre. He comido muy tarde y lógico que ahora no quiera más. Te espero en la habitación.

Aceptó sus explicaciones sin darle mayor importancia y continuó con su cena. Una vez lleno, esperó un rato para que se le pasara la pesadez del estómago por la ingente cantidad de comida ingerida. Tomó a Tabatha en sus brazos y extendió la mano a Bedissa para llevarlas a su habitación. Dejó a su hija en la cuna y la meció un rato mientras Bedissa observaba la escena. No tardó en quedarse dormida y le tocó el turno a Bedi en su cama, quien también quedó rendida en poco tiempo.
Cuando acabó de dormir a ambas niñas se dirigió a la habitación para encontrarse con Nabi, pero no estaba allí. Supuso habría ido a por alguna cosa y la esperó. No tardó en aparecer pero no precisamente venía de buscar algo, sino de uno de sus “paseos” nocturnos, lo que no le acababa de convencer al vizconde. La abrazó cariñosamente desde su espalda alegrándose de estar con ella y que estuviera bien.
- Tranquilo, sólo fue un paseíto nocturno. Suelo irme cada noche por los alrededores.
Tenía algo que decir sobre esas escapaditas pero no le dejó ni abrir la boca.
- Está todo bien, soy muy cuidadosa.
El vizconde no acababa de quedar convencido pero de repente ella rodeó su cuello y le miró.
- Dime, ¿estás muy cansado?
Sabía lo que vendría a continuación así que no vaciló en la respuesta.
- ¡Nunca!- le dijo sonriendo.
Y ella le dirigió a la cama.

A la mañana siguiente, tras desayunar, el vizconde se sentó en una de las habitaciones y se puso a revisar algunos documentos que había traído con él. Su amada llegó justo cuando terminaba de revisarlos y le comentó que en los pueblos cercanos habría celebraciones a las que sería interesante asistir.
- ¿Qué te parece? Podríamos ir. Claro que llevaríamos ropa más adecuada. Será divertido. Las niñas se quedarían aquí, a salvo.
- ¿Una fiesta? ¡Claro!, seguro que será interesante- le dijo entusiasmado.
Se levantó de la mesa y se dirigió hacia ella.
- Pero antes hay que hacer algunas cosillas. La primera, que aquí nadie baje la guardia en nuestra ausencia- comentó bastante serio-. La segunda que nosotros también iremos con alguna guardia, aunque se queden un poco más atrás de donde vayamos los dos. Yo mismo iré armado con algún arma pequeña. Y por último...- se dirigió a una esquina- ...este es el regalo de la niña para su cumpleaños que te dije que te enseñaría.
Destapó una capa que había echado sobre él y se lo mostró.
- Un caballito de madera, para que se balancee. Es muy pequeña ahora para tener el suyo propio. ¿Qué te parece? Este puede quedarse aquí y ya mandaré a Sinforoso y Ambrosio volver a hacer otro. Les ha quedado bien ¿no?

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Nabi
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Miér Jul 27, 2016 2:59 am

La joven se quedó pensativa unos instantes.
- Mi idea era no vestirnos de nobles para pasar desapercibidos. Pero será imposible si los guardias nos siguen. Podríamos hacer esto: poner guardias vigilando los puntos estratégicos del pueblo, poniendo como excusa la protección de los lugareños en las fiestas, y ellos podrán vigilarnos sin tener que seguirnos. Contra el redoblar las guardias aquí no tengo ninguna objeción. ¿Qué te parece?
Dejó que lo pensara hasta que vio las ventajas.
- Sé que suelen poner puestos de distintas cosas. A veces viene gente de muchos lugares del mundo a comerciar. Podría haber algo que nos interese.
Miró el regalo de la niña.
- ¡Es precioso! Pero aún le tardará un poco antes de poder balancearse en él. Primero que se sostenga por sí misma, y sólo entonces ya se sentirá segura para utilizarlo.

Pasaron apenas unos días, y llegó el cumpleaños de Tabatha. Aunque hicieron una fiesta donde sólo se reunieron los cuatro, no faltó la alegría y los buenos momentos que pasaron, además de la buena y abundante comida. Tuvieron que ayudar a su hija en el balancín y ambos disfrutaron de las risas tanto de ella como de Bedissa. Tanto ajetreo hizo que todos acabaran agotados.

Llegó el día de las hogueras y, una vez vestidos para pasar desapercibidos, fueron a caballo hasta las afueras del pueblo y allí desmontaron. Pasearon por el pueblo cogidos de la mano. Los colores, la gente reuniéndose en Caracena y los distintos puestos ya en funcionamiento daban vida al lugar. Miraron las mercancías que había en los distintos puestos, donde la bruja compró especias y semillas que eran de otras tierras, las cuales pudo guardar en saquitos en su cinto. Siguieron pasando de puesto en puesto hasta que vieron uno de armas y allí el vizconde se quedó observándolas.
- No son a lo que estás acostumbrado, ¿eh? Elige las que te gusten- puso los dedos en sus labios al verle replicar-. Dinero tengo de sobra, y quiero regalártelas. A saber si las volveremos a ver el año que viene.
Le dio un empujón suave, instándole a elegir.

Una vez terminaron de mirar y comprar en ese puesto, en el cual Nabi también eligió alguna daga que se guardó en el cinturón, mandaron llevarlas al castillo y allí se les pagarían. Les entró hambre, por lo que buscaron algún puesto de comida, que no tardaron en encontrar gracias al olor que desprendía a metros del mismo. Se sentaron a comer en las escaleras del ayuntamiento, donde les daba sombra. Desde ahí pudieron comprobar que había guardias paseando y alguno que otro les miraba a ellos y lo que tenían alrededor. La joven decidió ignorarlo y centrarse en la algarabía.
- ¿Qué te apetece hacer ahora? Aún nos quedan algunos puestos por terminar. También están los distintos malabaristas y otros artistas.
Le dejó pensárselo y elegir mientras terminaban de comer. Pasaron una tarde agradable, disfrutando de la vida que había cobrado el pueblo.

Poco a poco el sol se escondió, dando paso al momento en que las hogueras comenzaban a arder a las afueras del pueblo, en una campa. Se acercaron a una de ellas y observaban cómo aumentaba su altura. Una vez iba bajando la llama hasta estar apenas a la altura de los tobillos, los jóvenes del pueblo las saltaban por encima. Un gran ruido hizo que se giraran. En el cielo comenzaba a iluminarse con la pirotecnia, la cual se quedaron mirándola. Aprovechó para abrazarle por la cintura y apoyar la cabeza en el hombro del vizconde.

Cuando estaban por terminar, la joven se separó.
- Será mejor que volvamos.
Le dio la mano y tiró de él para ir a por los caballos, pero fue Lordkoal quien tiró de su mano hacia él y la besó. Aunque no se lo esperaba, rodeó su cuello respondiéndole.
- Oigan jovencitos, no son cosas para hacer en público- les regañó una anciana.
- Disculpe, señora. Pero nosotros ya somos padres y tenemos edad para ello- dijo aguantando la risa, mirando a su amado.
- Aún así, no es decoroso. ¿Quién se cree que es?
La bruja no pudo resistirse.
- La señora de estas tierras. Ahora, si me disculpa, pase buena noche.
Y se marchó ante la cara boquiabierta de la anciana, seguida por el vizconde. Ya lejos de ella, no pudo aguantarlo más y se echó a reír.
- ¿Has visto su cara?

Una vez recuperó el resuello, fueron andando hasta donde estaban los caballos y volvieron al castillo. Nada más llegar, Donata apareció corriendo.
- ¡Señora, señor, vayan rápido con la pequeña! Se encuentra en la alcoba.
La bruja palideció.
- ¿Qué le ocurre?- dijo mientras iba a toda prisa a su habitación.
- No para de llorar desde hace una hora. Necesita de ustedes.
Abrió la puerta y allí se encontró la escena: varias criadas intentando calmar a Tabatha de diferentes maneras y la niña sin parar de llorar. En cuanto se percató de que sus padres habían llegado, rápidamente extendió los brazos hacia ellos. Nabi fue rápida a la cuna y la tomó en brazos.
- Ya está, mi princesita. Mami está aquí. Salid todas.
Se quedaron los tres solos, y la de Caracena meció a su hija hasta que se calmó. Después se la pasó a Lordkoal.
- Con el berrinche que ha tenido dormirá toda la noche, pero pobrecita.

No tardó mucho en retorcerse para que la bajaran al suelo. La joven enseñó a su amado que Tabatha podía mantenerse de pie si se agarraba al arcón que había a los pies de la cama. Observaron cómo se movía de un lado a otro. Al poco rato, notaba cómo una brisa muy fría entraba por la ventana, trayéndoles el olor de las hogueras, así que Nabi cerró la ventana, o al menos lo intentó. Se quedó atascada y tuvo que ir su amado a ayudarla.
- Gracias.
Le dio un beso en la mejilla y el la abrazó. Los balbuceos de su hija hizo que girara la cabeza hacia ella y su cara cambió a sorpresa.
- ¡Mira, Koal!
Tabatha se había separado del arcón e iba dando pocos pasitos hacia ellos. Nabi se agachó y extendió los brazos hacia su hija. Con las manos hacía gestos para que se acercara. De pronto, la niña se cayó.
- ¡Arriba, venga!
La vio levantarse y seguir hacia ella. Cuando la tuvo al alcance, la alzó y, cuando se levantó, la llenó de besos.
- Nuestra niña es una valiente.
Estuvieron un rato los tres abrazados. Nabi no se había dado cuenta, pero en su cara se reflejaba la sonrisa de madre orgullosa.
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LordKoal
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Mar Sep 27, 2016 8:16 am

Tras la celebración del cumpleaños de Tabatha junto a su amada y a Bedissa, llegó el día de las fiestas en el pueblo cercano. Hizo caso a su amada de vestirse como los lugareños para pasar más desapercibidos y se encaminaron hacia el mismo.
- Básicamente voy vestido como casi siempre - pensaba el de Plasencia sonriente.

Una vez allí se dedicaron a recorrer las calles, mirando cada puesto y parándose en cada pequeño tumulto que se agolpaba para observar a los bufones de turno. De repente, uno de los puestos llamó la atención del joven, pues a diferencia de los demás este vendía armas. Se quedó un rato mirándolas y blandiéndolas.
- No son a lo que estás acostumbrado, ¿eh? Elige las que te gusten- Intentó negarse a que le comprara nada, pero no le dejó - Dinero tengo de sobra, y quiero regalártelas. A saber si las volveremos a ver el año que viene.
- ¡Está bien! - dijo a regañadientes.
Eligió una espada corta que llamó su atención por los detalles de la empuñadura y se la enseñó a Nabi. - ¡Esta me gusta! - Nabi la tomó y se la dio al hombre, indicándole dónde debía llevarla para poder cobrar su precio.

Tras esto, se encaminaron a otro puesto donde compraron algo de comer y mientras se llenaban el buche, decidieron que hacer a continuación.
- ¿Qué te apetece hacer ahora? Aún nos quedan algunos puestos por terminar. También están los distintos malabaristas y otros artistas.
- Pues no lo sé la verdad - dijo dubitativo mientras terminaba su comida - Eres tú la que se conoce más esto, lo que tú quieras hacer estará perfecto.

Finalmente decidieron entre ambos y, mientras esperaban al caer la tarde para ver las hogueras, disfrutaron de los malabaristas, bufones y titiriteros presentes en el pueblo.

Llegada casi la noche fueron a observar las hogueras. Sin duda alguna algo digno de ver, no ya sólo por la gran altura que estas alcanzaban, sino también por la valentía de los jóvenes del pueblo saltando por encima de ellas cruzando las llamas. Sin haber salido de su asombro, comenzó repentinamente a sus espaldas el fuego de pirotecnia que iluminó el cielo nocturno. Notó el abrazo de su amada por la cintura y respondió de la misma manera, disfrutando del final de la fiesta.
- Será mejor que volvamos.
- Sí, deberíamos volver ya.
La bruja tiró de él, pero sintió la necesidad de besarla y eso hizo.
- Oigan jovencitos, no son cosas para hacer en público- se escuchó a una anciana regañarles.
- Disculpe, señora. Pero nosotros ya somos padres y tenemos edad para ello - dijo la bruja defendiendo a ambos.
- Aún así, no es decoroso. ¿Quién se cree que es?
Lordkoal miró a su amada y supo lo que iba a decir antes de que abriera la boca.
- La señora de estas tierras. Ahora, si me disculpa, pase buena noche.
La pobre mujer no supo que decir ante tal afirmación y se marcharon del lugar hasta que, a cierta distancia, Nabi se echó a reír.
- ¿Has visto su cara?
- Sí, la he visto. Hay que ver lo que te gusta hacer ese tipo de cosas - le dijo burlón.
Después de las risas, regresaron a por sus caballos y volvieron al castillo.

Nada más verles llegar, Donata apareció a toda prisa y les hizo saber que Tabatha lloraba desconsolada y no quería dormir. Acudieron raudos a la habitación y su madre se ocupó de ella.
- Ya está, mi princesita. Mami está aquí. Salid todas.
Tras quedarse solos, Nabi calmó a la niña y se la pasó al vizconde.
- Con el berrinche que ha tenido dormirá toda la noche, pero pobrecita.
- En esto sale a su padre. Cuando me separan de la bruja también "lloro" hasta que vuelvo a estar con ella - le dijo sonriendo mientras la mecía en sus brazos - Tu mami es una mujer increíble y ambos lo sabemos - le susurró a la niña.

La niña comenzó a moverse para que la bajaran al suelo. El vizconde no sabía qué hacer y Nabi le mostró que la niña ya podía mantenerse en pie si se agarraba a algún sitio. La dejó en el suelo junto al arcón y Tabatha comenzó a moverse de un lado al otro del mismo, lentamente. Mientras tanto, Nabi fue a cerrar la ventana por la que comenzaba a entrar una ligera brisa con olor a humo de las hogueras del pueblo. Esta se atascó y Lordkoal acudió a ayudarla.
- Ya está.
- Gracias.
La joven le besó la mejilla y él respondió con un beso en los labios. De repente, escucharon a la niña balbucear.
- ¡Mira, Koal!
Tabatha se dirigía hacia ellos dando pequeños pasitos. Su madre se agachó y le animó a venir hacia ella hasta que se cayó.
- ¡Arriba, venga!
Sin quitarla ojo, el vizconde observó como su hija se levantó de nuevo y consiguió llegar hasta su madre, que la levantó del suelo y la besaba una y otra vez de felicidad.
- Nuestra niña es una valiente.
El joven se acercó a ambas. Besó a su hija en el moflete y a la madre en la frente.
- Por supuesto que lo es.





Pasaron los días en Caracena. Tras un feliz mes y medio allí con su amada, su hija y Bedissa, el joven decidió regresar a Soria a atender varios asuntos.
- Debo volver a Soria, algunas obligaciones me reclaman. Si en quince días no habéis regresado, volveré aquí con vosotras - le dijo a su amada antes besarla y marcharse.

Tomó su caballo y regresó junto a sus guardias a Soria a paso lento, pensando por el camino cada una de las cosas que debía hacer a su llegada. Ya en Soria, se dirigió hacia la casa y dejó al caballo en el establo. Le puso algo de comida y llenó su cuenco para el agua, algo bastante necesario siendo ya pleno agosto. A continuación se dirigió a la carpintería para ver como se encontraban sus aprendices y ponerse al día con todo lo que había estado haciendo durante el tiempo que había estado fuera. Al acabar de hablar con ellos, volvió a la casa, se dio un baño y, tras cenar, durmió del tirón hasta el día siguiente agotado por el viaje.
Fueron pasando los días en los que el joven se dedicó a resolver determinadas cuestiones que necesitaron de su consejo, tanto con el Reino como con el Ayuntamiento así como en el puerto soriano, pero también en algo que había estado trabajando que le obligó a moverse hacia Plasencia.
A finales de agosto, cumpliéndose los quince días, llegaron a Soria su amada, su hija y Bedi. Las recibió entusiasmado como quien no las veía desde hacía años.
- Ya os echaba de menos. La casa estaba muy tristona sin vosotras. Llegáis a tardar un día más y ya hubiera salido de vuelta a Caracena - besó a su amada - ¿Todo bien en mi ausencia?

Feliz del regreso de todas ellas a la casa, y sin muchas obligaciones por delante, una fecha se aproximaba en el horizonte. El tercer aniversario de novios del vizconde y la señora de Caracena. El joven había estado preparando algo especial y era por ello por lo que se había marchado antes de tiempo de Caracena.

Llegó la citada fecha, el diecinueve de septiembre. Lordkoal despertó a su amada con un beso.
- ¡Feliz aniversario, preciosa!
Se besaron largo rato y, tras eso, el joven se dirigió a la alcaldía, no sin antes pedirle que le esperara a la tarde para recibir su regalo, a lo que ella asintió.

Al llegar al ayuntamiento, sobre la mesa de su despacho encontró una carta de su amada sujeta a una copa, la cual era su regalo. Terminó todo lo más rápidamente posible y regresó a casa junto a Nabi para poder disfrutar del resto del día juntos.
- ¡Ya estoy de vuelta!, antes de lo previsto - le dijo feliz.
Observó el rostro de preocupación de Nabi.
- ¿Qué sucede? – preguntó el joven cambiando el gesto.
Su amada le explicó que la niña había enfermado y no paraba de llorar. Fue a la habitación y trató de tranquilizarla junto a Nabi.
- Mi pobre niña...¿has llamado a algún médico? – le preguntó mientras acariciaba la cara de su hija – Es importante que se recupere cuanto antes. Tu regalo ya te lo daré.

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Nabi
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MensajeTema: Re: [RP] Casa Luna de Plata   Jue Sep 29, 2016 10:36 am

No le hizo ninguna gracia a la bruja enterarse de la inminente partida del vizconde.
- Debo volver a Soria, algunas obligaciones me reclaman. Si en quince días no habéis regresado, volveré aquí con vosotras.
- Lo entiendo, pero...- dejó la frase en el aire, respondiendo a su beso-. Ten cuidado.
Se quedó mirando cómo Lordkoal se iba alejando hasta que se perdió en el horizonte.
Suspiró antes de dar un paseo alrededor del castillo. Las niñas dormían la siesta, así que podía estar tranquila al menos un par de horas. Se le cruzó por la cabeza quedarse a vivir en Caracena. Era un buen lugar para poder criar a Bedissa y Tabatha, y los futuros hijos que podrían tener a futuro.

Los días que siguieron fueron duros para ella, y más aún al no tener al vizconde a su lado, al que le añoraba muchísimo. Se decidió a marcharse cuanto antes, así que ordenó que hicieran los preparativos para que Donata, las niñas y ella regresaran a Soria. Pero debía esperar unos días más para tener el vestuario para ella y las niñas. Pasó más tiempo del que quiso para regresar, puesto que añoraba al vizconde. En cuanto pudo, viajó junto a la criada, Tabatha y Bedissa a su casa en Soria.

Al oír el ruido de los caballos y las primeras órdenes de la bruja, Lordkoal salió a recibirlas. Nabi no tardó en echarse a sus brazos y besarle.
- Ya os echaba de menos. La casa estaba muy tristona sin vosotras. Llegáis a tardar un día más y ya hubiera salido de vuelta a Caracena. ¿Todo bien en mi ausencia?
- Todo tranquilo. Yo también te añoraba.
Dejó que las ayudara y se iban comentando lo sucedido a cada uno los días en que habían estado separados.

Llegó el día de su aniversario. Había preparado el regalo el día anterior y había dicho a Donata que lo llevara por la noche al ayuntamiento. Pero su pequeña se había enfermado, lo cual hizo que no pudieran celebrarlo. Tabatha no paraba de llorar y la
bruja no pudo hacer ninguna poción dado que la niña lloraba más si se alejaba.
- ¿Has llamado a algún médico? Es importante que se recupere cuanto antes. Tu regalo ya te lo daré.
- No necesitamos médico. Te recuerdo lo que soy y que tengo el remedio, sólo que esta niña está demasiado mimada y no quería separarse de mi lado.
Le pasó a Tabatha.
- Ahora vengo, que voy a por las pociones que tengo en la torre.
Suerte que tenía las botellitas de pociones ordenadas, así que cogió las que hacía falta y volvió.

Tras unos días cuidando de su hija, consiguió que los síntomas remitieran. Miró a su amado aliviada.
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[RP] Casa Luna de Plata
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